El laberinto de Martino
El entrenador integra ese privilegiado grupo de DT que entienden cuándo la salida a una situación es casi imposible.
Fijada la atención en la renuncia de Messi, poco se analizó del desempeño del equipo y de las decisiones de Gerardo Martino antes y durante. En medio del caos que es la AFA, nada se puede esperar a nivel dirigencial sobre un balance serio de lo sucedido. Sí habrá que confiar en que el entrenador haya realizado o intente por estos días una evaluación del rendimiento. Martino integra ese privilegiado grupo de técnicos que entienden a la perfección cuándo la salida a una situación es casi imposible.
Lo demostró al irse de la selección de Paraguay porque leyó que el presente era complicado y el futuro era peor. Marcado ese punto, seguro sabrá él determinar cuánto se extiende su ciclo al frente del seleccionado, sin que nadie se lo deba marcar. Cuando sí aparecen interrogantes es a la hora de examinar los aspectos positivos y negativos que dejó la Copa para Argentina, considerando que guste o no, el resultado acentúa los segundos.
Pocos pueden cuestionarle a Martino haber estado en dos finales de América y tener al equipo en zona de clasificación al Mundial 2018, con partidos muy bien jugados y aciertos varios, como la renovación de la defensa, la ratificación de Ever Banega o el aporte de Augusto Fernández y Nicolás Gaitán. Pero es incuestionable que en las dos finales, fue Chile el que se sintió más cómodo, y que si hubo satisfechos por lo planteado y ejecutado esos fueron sus entrenadores argentinos, Jorge Sampaoli entonces y Juan Antonio Pizzi ahora.
Los cuestionamientos más evidentes que quedaron de lo vivido en Estados Unidos pasan por saber por qué se llevó a jugadores lesionados, a qué se debieron tantas afecciones musculares durante el torneo, cómo explican las presencias de Di María en la final y en menor medida de Banega, qué análisis hace de la soledad de Messi y cómo lee la superioridad de Chile para reposicionarse tanto para defender como para atacar. Quizá el DT haya hecho su autocrítica en privado, aunque en público sólo dijo que Argentina mereció ganar antes de los penales, algo que sólo se sustenta en un par más de chances de gol.
Queda claro que los más beneficiados por el "se terminó" de Messi fueron su propio entrenador y varios de sus compañeros (como Di María, Higuaín o Agüero). Ellos, como la mayoría de los integrantes del plantel, son figuras y referentes absolutos en sus clubes y el seleccionado los necesita, pero en esplendor. Vale preguntarse por qué hay futbolistas que no reeditan con la celeste y blanca lo que producen en sus equipos.
Y surge otro interrogante para Martino y sus colaboradores, quienes tendrán el desafío de profundizar un crecimiento indiscutible aunque tendrán que evaluar si están en condiciones (y el crítico escenario del fútbol argentino los ayuda) a alcanzar la excelencia que requiere la categoría de semejante selección.

