El incentivo ideal a las convicciones
Imposible encontrar estímulo más propicio que acostumbrarse a ganar, a codearse con los resultados favorables, a sentirse cómodo como un habitante de los puestos de vanguardia. Las victorias afirman convicciones, transmiten seguridad y contagian actitudes positivas, tanto a la hora de jugar como de entrenar lo que luego se aplicará en la competencia oficial. En esa combinación necesaria de aportes individuales y coordinación colectiva, de la cual debe nutrirse cualquier equipo que tenga pretensiones serias y ambiciosas, es fundamental contar con una sustancial cuota de confianza que le permita a cada jugador ofrecer lo mejor de sí y confiar al máximo en su compañero, como así también en las consignas que pregona su cuerpo técnico.
Belgrano y Talleres, cada uno en sus frentes, están atravesando ese momento soñado de cualquier conjunto. Estar bien, convivir con la sensación de fortaleza, alimentar con argumentos las ilusiones, ver a los otros de arriba, es algo que celestes, en Primera División, y albiazules, en el Torneo Federal A, han conseguido con las primeras partes de sus campeonatos, en los cuales asumieron un rol protagónico.
Ahora el desafío de ambos será continuar con esa evolución, ratificar lo hecho hasta ahora y así cimentar las esperanzas. Mientras tanto, el fútbol cordobés puede disfrutar de ver arriba a sus clubes más populares, cada cual en lo suyo.