El Gurú: Pura pasión
Alemania es un muy buen equipo, pero confiemos en los nuestros. Pronóstico del partido: complicado. A ver el partido con Dilma.
Con tanta banderita, gorro, sombrero y vincha de Argentina en todas las calles del país y de buena parte de Brasil, la verdad es que tengo el ego por las nubes. Todos hablan de nosotros, aunque la mayoría diga que vamos de punto. Ya algunos próceres de la vida pública decían que no importaba si la gente hablaba bien, regular o mal de uno.
Lo realmente importante es que se hablara. Y los nuestros están en boca de todos. Ahora descubren al "Jefecito" Mascherano, a la defensa y, por supuesto, todos se enfocan en el gran "Leo" Messi. Lo bueno es que estamos. Jugamos los siete partidos, y disputaremos la esperada final. Con la camiseta azul que no queríamos, pero eso, a la hora de los bifes, lógicamente no cuenta.
Somos 11 contra 11 y no hay color de remera que valga. Ellos son buenos, que diría, son buenísimos, y por momentos parecen gigantes de acero, invencibles. Pero no es David contra Goliat. Confiemos en los nuestros, en la forma de laburar el partido que tiene nuestro entrenador que, a veces, no nos gusta mucho, que es apocado y como corto de genio, pero se las trae.
Parece pero no es, más bien todo lo contrario diría yo. Pronóstico del partido: complicado. Tampoco yo como vidrio, che, pero sería lindo dar la vuelta en el Maracaná, cubierto por la Bandera celeste y blanca.
Yo tendré que seguirlo con tanto grito porque la presidenta Dilma me invitó al palco de honor y dentro de un rato me pasa a buscar el avión que me presta mi amigo Obama, que me lo manda directamente desde Washington. Contactos son contactos.
