Temas del día:

El Gurú: El pulpo Paul es mi consuelo

El personaje analiza el panorama luego de la semifinal que España le ganó a Alemania.

07 de julio de 2010 a las 11:39 p. m.
Mundo D
El Gurú: El pulpo Paul es mi consuelo

Se acaba el Mundial y cada día estoy más decepcionado. La bofetada que nos dio Alemania el sábado ya me había dejado de cama, pero ayer tuve que tragar saliva y pensar en otra cosa para no ponerme a llorar: resulta que mientras yo escribía de los leones charrúas, que dejaron el alma ante Holanda, Mario Kempes me serruchó el piso y se puso a hacer pronósticos: "No me cabe duda: la final será Holanda-España", tituló "el Matador". Encima que se calzó mi traje, el del "Gurú", la mandó al fondo de la red, como hizo dos veces en la final del '78: acertó su vaticinio y me dejó en ridículo (y pensar que yo aposté que el Chile de Marcelo Bielsa dejaba afuera a la Furia Roja). Supongo que en unos días se me pasará la calentura y nos comeremos un asadito con Kempes, aunque le voy a aclarar que, acierte o no, el único y verdadero "Gurú" soy yo.

El que cada vez me cae más simpático es el pulpo Paul. Ya tiene más marketing que Nemo –dicen que Pixar ya está pensando en darle un papel en la próxima "peli" del pez payaso– y yo inclusive lo propondría como revelación del Mundial, junto con la infartante Larissa Riquelme.

Ninguno de los “tapados” que pisó Sudáfrica me deslumbró tanto como el pulpito pronosticador, que ayer se metió en un problemón: vaticinó que España les ganaba a los alemanes y, como no se equivoca nunca, los muchachos de Löw entraron nerviosos y les tembló la pera hasta que Puyol los amargó.

Lo que pasa es que, como todo vanguardista, Paul es un incomprendido. Los teutones están furiosos y, según me contó un amigo que juega con Demichelis en el Bayern Munich, varios grosos como Beckenbauer, Rummenigge, Matthäus y Klinsmann hacen fila para pegarle tres dedos y sacarlo a patadones del acuario de Oberhausen.

En España, donde planean bailar flamenco hasta el domingo a la hora de la final, propusieron darle asilo político. Sin embargo, sea por los festejos del primer título mundial o por la bronca de una derrota de la Furia en la final, el pobre Paul tiene miedo de terminar hecho paella, lejos de la fama que supo conseguir.

Más de Deportes - Fútbol