El fútbol de Córdoba se las ve negras
Antes del uruguayo Ribair Rodríguez, sólo hubo un puñado de futbolistas de color que pasaron por clubes de nuestra provincia. Acá tenés un repaso.
Ribair Rodríguez, que comenzó a ganarse el cariño de la hinchada de Belgrano es, hoy por hoy, el único futbolista de color que juega en Córdoba. No fueron muchos los futbolistas de raza negra que pasaron por esta ciudad y mucho menos los que hicieron historia.
Desde Baltazar Gardel, un pintoresco insider de Argentino Peñarol, que hizo la punta en los años \'30, hasta Ribair, son apenas un puñado de nombres. Fue precisamente aquel engominado delantero que vistió la camiseta de los millonarios de Argüello el primero en hacer ruido, pero no precisamente por sus cualidades deportivas: al comprobársele que había ido "para atrás" en un partido ante Huracán de barrio La France, la Liga Cordobesa le impuso una sanción aún más ridícula que su propia conducta: 99 años y tres partidos.
Después fue el turno de Julio Benavídez, un centrodelantero surgido en Lavalle y que luego pasó por Instituto que, a diferencia de su antecesor, se destacó por su actuación en el campo de juego, a tal punto que el profesionalismo porteño se lo llevó en 1932 para jugar en Tigre y más tarde en Boca, al que llegó a dirigirlo como entrenador una vez retirado de las canchas.
Con los años, y con la llegada de refuerzos internacionales, la lista fue agrandándose. En 1974 arribó desde Uruguay el volante central Washington Tomás Areco, con pasado en la selección juvenil uruguaya. Jugó en Instituto y se quedó hasta 1976, con 76 partidos y 6 goles. Luego pasó por Estudiantes de Río Cuarto, Sportivo Brinkmann y Avellaneda. Instituto también tuvo al boliviano Ramiro Castillo Salinas (1987-88, 27 partidos, 1 gol) y al panameño Armando Javier Dely Valdez (1988-89, 9 partidos, 1 gol).
Talleres trajo en 1981 al delantero colombiano Roberto Orlando Mosquera, que en 1978 había jugado el Mundial para Perú como nacionalizado. Jugó 21 partidos e hizo 3 goles. Por la "T" también desfilaron el arquero bahiense Héctor Baley (1981-87, 156 partidos y recibió 198 goles), el defensor panameño Fernando Arnulfo Bolívar (1993, 1 partido) y el delantero uruguayo Víctor Enrique Píriz Alves (2003-04 y 2006-07, 61 partidos, 14 goles). Además, en 1999 probó en un clásico contra Belgrano al volante ofensivo ghanés Prince Amoako.
Belgrano tuvo su "color" con el peruano Elías Eddy Carazas (1999-00, 7 partidos), un volante que jugando para Perú le marcó un gol a la Argentina en la Copa América de 1997, y también a los colombianos Leonardo Fabio Moreno (1994, 8 partidos, 1 gol), Fram Pacheco (2001-02, 9 partidos), Rubiel Quintana (2001-02, 11 partidos, 1 gol) y Mauricio Casierra (2010-11, 12 partidos, 1 gol), entre otros.
Racing de Nueva Italia, por último, también adhirió a la moda colombiana y en 1989-90 le puso la albiceleste al delantero Jorge Enrique Cruz (24 partidos y 6 goles), quien después pasó con éxito por Chaco For Ever y Huracán.
