El fútbol cordobés: para empezar, aprobado
Una mirada de los debuts de Talleres e Instituto y el tramo final de la preparación de Belgrano.
¿Los debuts de Talleres y de Instituto fueron mejores de lo esperado? ¿Conformaron a sus hinchas? ¿Los entusiasmaron para afrontar lo que viene?Talleres, aliviado la "T" se sacó el peso de encima que todo equipo transporta hasta su primer partido. Ganó en el estadio Mario Kempes con lo justo, sin sobrarle nada, con un funcionamiento que distó del mejor, pero que encuadró en las previsiones de todo comienzo de campeonato.
¿Lo positivo? Su estructura se mostró erguida; no claudicó. Sus dos zagueros centrales y Burgos y Jeréz Silva le dieron cierta consistencia a la estructura defensiva, inalterable en todo el partido, salvo el desliz colectivo en el gol de Guillermo Brown de Puerto Madryn, un desatino que hizo recordar épocas pasadas. Su juego, del medio campo hacia el arco rival, fue inestable. La conexión en el toque no fue su mejor valor ni sus desequilibrios individuales. En cada jugador abundó el esfuerzo y la disciplina para sostener sus roles. Talleres descansó en su productividad en el área, su punto más fuerte; su gran recurso para llevarse tres puntos que valen mucho más que el oro.
Esta victoria le ofrece la imprescindible confianza para asumir los próximos desafíos. Ya listos Encina y Klusener, quienes debutarían por la Copa Argentina, los albiazules tienen otras cartas de peso para poner sobre la mesa. Sin su nombre más fulgurante, Pablo Guiñazú, lesionado, y sin Aldo Araujo, su jugador más desequilibrante en la campaña anterior, Frank Kudelka tiene elementos como para mover el mazo a discreción. Dos jugadores de buen nivel por puesto no es el tesoro al que puedan echar mano todos sus pares en la segunda categoría.
Instituto, vigente
Se fue Schmidt y jugó Illanes. El cambio no se notó. No pudo hacerlo Fernández y estuvo Soda. Tampoco. En medio de su mayor crisis económica, Instituto se sostiene en un director técnico consustanciado con su causa deportiva, en un pequeño grupo de refuerzos que desde el año pasado viene dando contundentes muestras de profesionalismo, y en una ola cada vez más fuerte de jóvenes que no dejan de darle lustre a sus divisiones inferiores.
Con casi los mismos hombres y un funcionamiento parecido al que lo transportó a las semifinales por el segundo ascenso en el último certamen, la Gloria dejó la tímida huella de un empate en Jujuy, que bien podría haber sido un taconazo en el suelo si Bernardi acertaba un penal.
Su esquema es sencillo, fácil de desmenuzar en lo táctico, pero tiene a favor su vigencia a lo largo de casi un año de trabajo y del entusiasmo de los experimentados y de los pibes para sacarle algo más de brillo y el mejor rendimiento.
Hoyos ofrece solidez y la transmite; Rodríguez, oficio, y lo contagia; Machín y Correa se complementan como pocas duplas para sostener en el medio a un equipo que muestra sus mayores carencias cerca del arco adversario. Las alternativas a Bauman y a Magnín en 2015 fueron Soda y Gotti, los mismos que aparecieron como titulares ante Gimnasia y Esgrima de Jujuy.
Entre ellos y Fernández, más la aparición de alguna sorpresa juvenil, y lo que resuelvan con más regularidad los botines finos de Bernardi, “Pipi” y Mateo García, estará el valor agregado en un colectivo que esta vez querrá llegar al final del recorrido.
Belgrano lo palpita
Las manos de Ricardo Zielinski están tratando de seguir moldeando la figura sólida y efectiva que Belgrano ha mostrado desde 2011. El entrenador vuelve a quedarse sin su jugador franquicia. Así como con Franco Vázquez, esta vez el ausente será Lucas Zelarayán.
Se supone que otras fuerzas actuarán para equilibrar la ausencia del talento del "Chino". ¿Volverá el Belgrano más rígido en el medio, con dos volantes laterales y dos centrales, más dos delanteros de punta? ¿Qué lugar podría ocupar Fernando Márquez, el jugador, salvando las distancias, con más recursos parecidos a los del actual futbolista de Tigres de México? ¿Aparecerá algún pibe que rompa con las especulaciones más conservadoras y pueda ponerse el equipo al hombro? ¿Belgrano repetirá la imagen del comienzo de una etapa llena de avances y prosperidad?
Volvió César "Picante" Pereyra y no es poco. Se incorporó Claudio Bieler y no es un dato menor. Son delanteros expeditivos y con gol que podrían levantar los alicaídos estándares de productividad en el arco adversario que los celestes han manifestado casi históricamente. Los aportes de Adrián Argachá y José Rojas en la defensa y de Sebastián Luna en un andarivel del medio campo se realzarán en la medida que Belgrano afine el perfil de equipo solidario y rendidor, la imagen que mejor lo ha definido desde que Zielinski asumió la batuta. Y que lo ha llevado a enfrentar con éxito los desafíos de no contar con Zelarayán y Vázquez, dos jugadores no tan fáciles de conseguir.