El equipo más grande de Córdoba tiene nombre
Siempre se discute qué equipo es el más grande de todos y nunca nos ponemos de acuerdo. Pero hay uno que les gana a todos.
Ni Belgrano ni Talleres. Ni Instituto, ni Racing, ni Juniors. Ningún equipo de Córdoba es tan grande como parece al lado del más grande de todos: ese equipo que forman los hinchas y que componen una hinchada.
Por derecho propio ellos, los hinchas, se ganaron el premio mayor: ser los más grandes de Córdoba.
Nadie más que ellos saben del sacrificio que hacen para estar siempre viendo al club de sus amores.
Nadie más que ellos conocen los motivos que lo llevan a dejar todo para estar al lado de su equipo. En buen estado de salud, enfermos, en muletas, en sillas de ruedas, con plata o sin plata, ellos dejan todo y más para decir presente en esa tribuna, cualquiera de las cuatro, según sea el equipo que hace de local en el Kempes.
Ellos se sienten parte y cuando juega su equipo hablan de "jugamos"; y cuando gana su equipo dicen, "ganamos"; y cuando pierde, sueltan un "perdimos"; o sintetizan el partido diciendo simplemente "ganamos bien", "jugamos bien"; "jugamos mal" o el clásico, "perdimos por el árbitro". Ese sentido de pertenencia los hace únicos e irrepetibles.
Ser hincha de un club se nace. La herencia familiar es casi exclusiva de los hinchas, por eso se suele ver en la cancha al abuelo, al padre y al hijo. Se juntan y van en un ritual incomparable, y si es afuera mucho mejor.
Les pasó a los hinchas de Talleres cuando podían viajar de visitantes en el Torneo Federal A. Despertaba admiración entre los hinchas rivales que muchas veces hasta fueran minorías ante la abrumadora supremacía albiazul.
Les pasó a los de Belgrano en su excursión a Curitiba y repetidamente en la Copa Argentina.
Los hinchas cordobeses, los buenos, no los rentados (que los hay los hay), son lo mejor de lo mejor y por eso son el equipo más grande Córdoba.
