El drama de Rio Ferdinand en su nuevo rol: ser papá y mamá
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Rio Ferdinand fue de esos duros defensores de pasar. Con la "5" de la selección de fútbol de Inglaterra o del Manchester United impuso su presencia cada vez que jugaba. Raspaba. Gritaba. Ordenaba. Era un referente en su puesto. Un tipo duro. Hoy, con 38 años transita por una etapa muy diferente de su vida. En 2015 falleció su pareja Rebecca y él se tuvo que hacer cargo de sus hijos Lorens, Tate y Tia. Ahora es papá y mamá a la vez.
Tardó alrededor de dos años para tener las fuerza necesarias y poder contar publicamente su historia. De lo que vivió luego de la enfermedad (cáncer de mama) de Rebecca Ellison, su mujer, y la muerta de ella en mayo de 2015.

Ferdinand lo hizo en un documental realizado por la BBC. Allí se abrió y contó todo. Se quebró hasta las lágrimas al recordar a su esposa y cómo tuvo que decirle a sus hijos sobre la pérdida de la mamá.
"Me demoré casi un año en buscar terapia. No soy bueno hablando de mis sentimientos y mis emociones. Y en esas conversaciones entendí muchas cosas: el valor que tenía Rebecca en mi vida y también por qué la gente contempla el suicidio en una situación como esa", contó Rio frente a la cámara.
El documental se llama "Rio Ferdinando: ser padre y madre", y allí el exfutbolista repasa cómo es su vida y la de sus tres hijos desde el fallecimiento de Rebecca.
"Esta situación me ha hecho comprender el valor que tenía Rebecca en mi vida: ella hacía de todo. No sabemos todo el trabajo que tienen que hacer las madres al encargarse de sus hijos...", valoró Ferdinand y agregó: "No me veo quitándome pronto el anillo de matrimonio. Creo que eso es un signo de que no he superado la muerte de Rebecca y no creo que lo logre pronto".
Con ataques de pánico
Rebecca tenía 34 años cuando murió por un cáncer de mama. Ferdinand se quedó viudo y con tres hijos a cargo. "Nadie está preparado para una pérdida como esta. Ella me dijo antes de irse que sería un papá y una mamá magnífico para los niños... Yo nunca pensé que fuera a pasar. Ella se marchó 10 semanas después de diagnosticarle el cáncer. Ahora sé que necesito ayuda. Al principio bebía mucho por las noches después de acostar a los niños. Hasta que un día me desperté y no era capaz de llevarlos al colegio. Hasta tuve una accidente de coche. Me dí cuenta de que no podía seguir así. Sufrí ataques de pánico", recordó.

Estaba debastado el exdefensor. Y no dio más. Dejó el fúbol cinco semanas después de perder a su mujer.
Y reiteró un concepto valorando lo que hacía Rebecca y cada mujer que se queda en casa con los chicos. "Ahora entiendo la importancia que tenía como madre. Nosotros los hombres somos ignorantes. Las mujeres cuidan de la familia y del hogar y creemos que eso no es un trabajo. Es un trabajo muy duro. Son las cosas básicas. Siempre solía levantarme y llevar a los niños a la escuela todos los días, pero me desperté 10 minutos antes de que tuviéramos que ir. Los duché, les dí el desayuno y los metí en el coche para llevarlos a la escuela", dijo.




