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El doblete de Belgrano debe esperar

No pudo ser. Las expectativas piratas de ganar dos partidos seguidos en el torneo naufragaron frente al esquema de Ferraro y su Gimnasia (J). El juego terminó 1 a 1.

21 de noviembre de 2010 a las 11:40 a. m.
Luis Heredia
El doblete de Belgrano debe esperar

Era imposible que el público de Belgrano no alentara expectativas ayer en Alberdi, después de que el equipo resucitara con el 3 a 0 sobre Unión, en Santa Fe, la fecha pasada. Lo que había sido un "milagro" (en términos bíblicos, las resurrecciones lo son) frente a Gimnasia de Jujuy debía tomar las características más terrenales de una incipiente remontada futbolística.Embalados en esa idea-objetivo, el entrenador Luis Ernesto Sosa repitió el equipo que volvió victorioso de tierras santafesinas y miles de manos aplaudieron a los legionarios que habían conseguido la primera victoria de visitante del torneo.

Pero el problema estaba precisamente en el rival. Si bien  Belgrano no tiene contrincantes fáciles, tener que buscar concretar un doblete victorioso contra un equipo dirigido por Francisco Ferraro era ya en la previa lo menos conveniente.

Y el equipo del "Pancho" no defraudó las presunciones: fue el conjunto "ordenado" que se esperaba, definición que en este caso es un eufemismo para designar a una formación enclavada en su campo, que jugó todo el partido sin considerar la existencia de un arco enfrente, a punto tal que el arquero Juan Carlos Olave podría haberse justamente discriminado por el planteo jujeño.

“Ordenado” hasta la exasperación, en el primer tiempo Gimnasia sólo le permitió a Belgrano patear dos veces sobre su arco. Por contrapartida, las planillas no registraron ningún tiro franco sobre los palos de Olave en toda la etapa. Insoportablemente “ordenado”, el primer tiro al arco del equipo de Ferraro fue el penal que Gustavo Balvorín marcó para el 1-0 parcial.

Demasiado “orden” en el rival para las ambiciones de este Belgrano. Como ocurría en la guerra de acorazados cuando rivalizaban blindajes y cañones (a mayores corazas mayores calibres para hundirlos), a Belgrano le falta poder de fuego para doblegar estos esquemas blindados. Y ayer en su terreno quedó una vez más en evidencia esa dificultad.

Culpas propias

Las expectativas del doblete victorioso a duras penas se mantuvieron con algunos breves asedios sobre el arco jujeño, sobre todo en el segundo tiempo, esporádicos episodios en los que Belgrano estuvo cerca de romperle el esquema al Lobo.

Pero fueron sólo momentos. Enseguida el rival recuperaba la compostura y volvía a dormir el partido, hasta convertirlo en un bostezo del tamaño del Gigante de Alberdi. Tarea en la que también aportó algo el árbitro José Capraro, que con problemas de termostato lo paró dos veces para que los jugadores se refrescaran.

En definitiva, por limitaciones propias y mezquindades ajenas, todo terminó 1 a 1. Y la posibilidad celeste de ganar dos partidos seguidos en el torneo deberá seguir esperando.