El día del súper papelón entre Boca y River
Suspendido. Al equipo de River le tiraron gas pimienta en la manga, cuando salía a jugar el ST. Boca quería seguir. El juez tardó más de una hora para anunciar que no continuaba.
El fútbol argentino tocó fondo. El Día del Futbolista que se celebraba ayer coincidió con una de las jornadas más negras de su historia. A primera hora de la mañana, se conoció la triste noticia de la muerte del jugador de San Martín de Burzaco, Emanuel Ortega.
Y anoche, el superclásico de vuelta por los octavos de final de la Copa Libertadores entre Boca-River fue suspendido antes del comienzo del segundo tiempo sin que al cierre de esta edición pueda estipularse cuándo la Confederación Sudamericana de Fútbol habrá de disponer su continuación. Al momento de la interrupción, el partido estaba 0-0 y con ese marcador, River pasaba a cuartos de final.
Todo se precipitó cuando los jugadores millonarios transitaban por la manga para regresar al campo del juego y fueron atacados con gas pimienta que imágenes televisivas demostraron fue inyectado por un hincha boquense que se encontraba junto al alambrado en la planta baja de la tribuna local.
Los efectos negativos fueron inmediatos. Leonardo Ponzio, Matías Kranevitter, Ramiro Funes Mori, Jonathan Maidana y Leonel Vangioni aparecieron en la cancha con sus camisetas manchadas de color mostaza, con los ojos irritados y haciendo gestos ostensibles de estar sufriendo serias dificultades respiratorias. Era claro que en esas condiciones el partido no podía proseguir. Pero la decisión se dilató demasiado.
Después de innumerables marchas y contramarchas y de diálogos a espaldas de las cámaras de la televisión, el árbitro Darío Herrera, a instancias del veedor de la Conmebol, tomó la decisión de suspenderlo cuando había pasado más de una hora desde la cobarde agresión.
Mientras desde un primer momento los jugadores de Boca, su técnico Rodolfo Arruabarrena y los funcionarios de la Conmebol hicieron esfuerzos para seguir a cualquier precio, los futbolistas de River y su DT Marcelo Gallardo realizaron todas las demostraciones posibles para que el partido se suspendiese.
Inclusive, en uno de los momentos más tensos de la noche vergonzante, el presidente de River, Rodolfo D’Onofrio, el vice Matías Patanian y una decena más de dirigentes, ingresaron al campo para avalar la decisión de sus jugadores de no continuar. Cuando retornaron al palco, la Policía les recomendó que se fueran al vestuario para garantizarles la seguridad.
Mientras en las tribunas, la multitud boquense seguía cantando y burlándose de River como si nada hubiese sucedido, el médico de la Conmebol a cargo del control antidoping constató que al menos Ponzio no estaba en condiciones de seguir jugando. A partir de esa revisación, se decidió la suspensión.
Los jugadores dejaron el campo de juego 2h20m después de las 22, cuando debía comenzar el ST y en realidad empezó uno de los peores papelones del fútbol argentino.