El desahogo de Heinze
El goleador inesperado. "El Gringo" Es uno de los más cuestionados, pero ayer le dio la victoria a Argentina. Es, además, “fetiche” de Maradona.
Hijo de Jorge y de Titina, y hermano de Gustavo, Hernán y Sebastián, Gabriel Heinze es un argentino prototípico. Descendientes de inmigrantes (alemanes), nació en Crespo, Entre Ríos, en 1978; si hasta se pone los pantalones muy por arriba de la cintura, como esos gringos que hicieron la Argentina a puro laburo. Se juega como se vive.
Su rostro de ayer será inmortal. La lengua afuera apretada entre los dientes, los ojos enormes llenos de energía, tanta descarga para un jugador que lleva todos los cuestionamientos en su espalda. Eso es festejar un gol en un Mundial.
El miércoles pasado, en una conferencia de prensa en Pretoria, había mostrado su perfil más áspero. Le preguntaron si se sentía cuestionado y "el Gringo" dijo que no, que si cuatro técnicos diferentes lo habían llamado a la selección, eso lo dejaba tranquilo.
Pero había en el tono de su voz cierto resquemor. Hace rato que el romance entre la prensa y Heinze está terminado. Una relación que vivió su luna de miel cuando Marcelo Bielsa lo llamó por primera vez, en 2003, desde el Paris Saint Germain, y que se acabó el día que chocó con Abbondanzieri y Paraguay nos clavó el 1 a 1 por las eliminatorias en 2008.
No es un gran jugador, debe admitirlo. Y hace rato que en la selección no logra un rendimiento para el bronce. Pero ayer apareció a los 6 minutos y marcó un gol clave. Cabezazo al ángulo derecho de Vincent Enyeama. Salió disparado, eludiendo compañeros, buscando el abrazo de "Dady" D'Andrea, el masajista de la selección. Siempre hay alguien que confía en uno.
Luego, cuando el partido se puso ordinario, volvió a ser él. El rústico marcador que falla más que acierta, un rubio atolondrado y cara colorada que resopla cuando corre y que habla inglés y francés a la perfección.
Un trotamundos
Heinze debutó en la selección de mayores el 30 de abril de 2003 ante Libia, con Bielsa como DT. Jugó 45 minutos, después de reemplazar a Marcelo Gallardo.
Con el de ayer, suma 65 partido en la mayor y tres goles, uno en un amistoso ante Hungría en 2005 (el día que debutó Lionel Messi, que fue triunfo 2-1), y el otro en la Copa América 2007 ante México (donde Argentina ganó 3 a 0). También hizo uno para la selección olímpica en
Atenas 2004, ante Serbia y Montenegro.
Es el jugador fetiche de Maradona: participó en 15 partidos, el que más jugó, seguido por Javier Mascherano con 14.Ayer, en el Ellis Park una bandera argentina llevaba la leyenda "Crespo". La debe haber visto Heinze, defensor de sus pagos y campechano a más no poder. Un gringo de los de antes.
