El clásico cordobés está más vivo que nunca
Belgrano y Talleres demostraron hacia dónde debería ir el fútbol argentino. ¿Podrá Armando Pérez cambiarlo?
El estadio Mario Alberto Kempes fue un faro para el fútbol argentino. Salvo algunos inconvenientes en el ingreso de la popular Willington, Belgrano y Talleres demostraron que pueden convivir las hinchadas de ambos equipos en un partido.
Algo que hace rato está prohibido en Argentina. Alrededor de 50 mil personas fueron a la cancha a ver un amistoso. Un encuentro de preparación pensando en el próximo campeonato de Primera División.
El fútbol de Córdoba demostró que su clásico está más vivo que nunca. Hubo fricción, polémicas, broncas, alegrías y festejos. ¿Violencia? Nada. Cargadas habituales. Duelo de hinchadas. Mucho color, desde la previa, durante el partido y después del juego.
Fue empate y por los penales quedó para el Pirata. Los dos equipos están en preparación y estos encuentros deben servir para sacar conclusiones y mejorar pensando en el inicio del torneo oficial.
En la previa, Jorge Franceschi, vicepresidente de Belgrano, y Andrés Fassi, presidente de Talleres, se saludaron y desearon suerte. El cartel que se mostró antes del clásico resumió todo: "Somos rivales, no enemigos. El fútbol de Córdoba contra la violencia".
Desde la dirigencia se ha inculcado ese mensaje y por eso se pueden dar estos clásicos con ambas hinchadas.
El fútbol porteño lo habrá mirado con cierta envidia porque hace rato que no puede disfrutar de un Boca-River en La Bombonera o en el Monumental con ambas parcialidades. O un Independiente-Racing en el Libertadores de América o en el Cilindro de Avellaneda. En Córdoba se pudo hacer.
Y seguramente Armando Pérez, presidente de Belgrano y hoy titular de la Comisión Normalizadora de la AFA, habrá tomado nota. Él tiene el poder para decidir en el fútbol argentino. Poder que le otorgó la Fifa y que tiene el aval del Gobierno Nacional.
¿Es muy descabellado pensar en que esa prohibición del público visitante quede sin efecto? En Córdoba, desde el Cosedepro se había dado el okey para que por los puntos y en los clásicos puedan asistir ambas hinchadas. Pero fue la AFA en su momento quien se negó.
Ahora con Pérez a la cabeza y con este antecedente, ¿los cordobeses podremos disfrutar de una fiesta como la de ayer en los dos partidos clásicos en el torneo de Primera División?
Ojalá. Será cuestión de que Armando muestre el pulgar para arriba y el Cosedepro siga pensando lo mismo. En Buenos Aires es otra historia y depende de la Aprevide, organismo de seguridad deportiva, quien nunca se mostró de acuerdo con la vuelta de los visitantes en las canchas.
Ayer quedó demostrado el clásico cordobés está más vivo que nunca. Sigue dando el ejemplo que las cosas se pueden hacer bien. Con las cargadas de siempre. Con ganadores y con perdedores. Pero sin violencia. El fútbol siempre da revancha.