El calor de la victoria de España en la semifinal
Llegó a comienzos de junio y el día después de la derrota ante Suiza soportó 8 grados bajo cero. Ayer, en vísperas de la final, pareció primavera.
Pretoria. La pequeña Potchefstroom quedará para siempre en la memoria de todos los españoles. La ciudad, ubicada al norte de Sudáfrica y fundada por Andries Hendrik Potgieter, uno de los líderes boers afrikaners blancos más religiosos del Siglo 19, es hoy tierra sagrada para la Furia, hacia donde peregrinan los ibéricos para adorar a sus ídolos.
Hasta ahí regresó ayer la selección de España, después de haber logrado el pase a la final. Voló desde la calurosa Durban hacia la helada Potchefstroom, a esperar la final ante Holanda.
Sólo se entrenaron los suplentes en el campo de la North West University ante miles de hinchas que viajaron como pudieron para estar con ellos. Mientras, su DT pidió mesura. Sabe que no son momentos para caer en locuras. “A ver si mantenemos la calma y el espíritu que nos ha llevado hasta aquí. Es el camino a seguir”, dijo Vicente del Bosque.
Luego, consideró que para la final lo importante será la “calidad individual” de sus jugadores, nada más y nada menos. ¿Y Holanda, qué espera del equipo que enfrentará el domingo en el Soccer City? “Ha tenido un recorrido muy bueno aquí porque eliminó a Brasil, sin desmerecer a los demás, que era una de las grandes favoritos”, expresó.
Para el DT el camino a la final se dio por varios factores: los éxitos de las inferiores, las mejores infraestructuras de los clubes, la capacitación de los DT de las categorías menores y la competitividad de la Liga española, que tiene, dijo, "buenos extranjeros y buenos nacionales".Pero no adelantó cómo jugará, aunque anticipó: no habrá muchos cambios (por lo que se presume que Pedro estará en el equipo inicial).
Cuartel generalEl búnker español se armó en Potchefstroom a comienzos de junio. La Universidad está a la salida de la ciudad, rodeada de mansiones con jardines y piletas. Allí se entrenó la selección, pero era imposible ver a los jugadores hasta que estaban en el campo de juego. Los que llegaban hasta ahí tenían que rodear el pequeño estadio hasta dar con una puerta lejana, sobre una ruta provincial, único ingreso.
Por aquellos días, cuando el sueño apenas comenzaba, fueron recibidos por el alcalde, John Maphetle, quien, cual pulpo Paul, tiró una de clarividente. “Ojalá nos veamos en la final”, le dijo a Del Bosque. Y “el Bigotón” sonrió confiado.
Aquellos recuerdos siguen vivos, aunque algunos han quedado como anécdotas. Por ejemplo, España ya había hecho el viaje de ida y vuelta a Durban. Fue en el primer partido, el de la derrota ante Suiza. Los chicos de Del Bosque llegaron a su búnker y al otro día se entrenaron. Ese noche fue la más frío del año (literalmente): el termómetro marcó 8 grados bajo cero y las cañerías amanecieron congeladas.
Todo ha cambiado en “Potch”. Ayer, hasta hubo una tarde otoñal y el clima era para remeras livianas. Pura euforia y mucha confianza. Se entrenaron los suplentes y los titulares descansaron (sólo atajó Iker Casillas). Además, se supo que deberán utilizar camiseta azul (porque tendrá condición de visitante) el domingo y que el árbitro será el inglés Howard Webb, un ex policía de 39 años. Sólo queda esperar...