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Ecuador-Argentina: Quito palpita una final

La calma que caracteriza a la ciudad se acabó por unos días. El partido de mañana es el tema del momento. Informe de nuestro enviado especial Joaquín Balbis.

10 de junio de 2013 a las 12:09 p. m.
Joaquín Balbis, enviado especial a Quito
Ecuador-Argentina: Quito palpita una final
En los bares de Quito, el partido de mañana es uno de los temas más comentados (Foto: La Voz).

"Tenemos que ganar hermano, ustedes son campeones del mundo, aunque yo no entienda cómo con tantos buenos jugadores no pueden hacer un equipo más fuerte".  Roberto Rodríguez (uno de los cinco apellidos más comunes en Ecuador) es uno de los tantos quiteños que vive con mucha ansiedad el partido que por la fecha número 14 de las eliminatorias sudamericanas jugarán este martes las selecciones de Ecuador y Argentina. 

Quito, rodeada por sus montañas y distinguida por su calma, sus calles angostas, la cantidad de turistas y lo agradable de su gente, despertó este lunes con una temperatura agradable de 14° grados en ascenso y que parecen muchos más al sol. Pero donde más se siente el calor de sus habitantes es en su amabilidad y en sus convicciones de que ante el equipo que dirige Alejandro Sabella la selección local se juega un partido clave para recuperarse de la caída del viernes pasado ante Perú en Lima y para ahuyentar cualquier fantasma pensando en los que se acercan pidiendo un lugar en la clasificación, caso Chile.

Hay clima a cruce estelar y los medios así lo reflejan, no sólo cronicando minuto a minuto lo que está sucediendo sino también alentando a la gente a desbordar el Estadio Olímpico Atahualpa, donde unas 40 mil personas intentarán meterle una presión tremenda a Argentina con la firme intención de hacer pesar fuerte la localía, un arma que saben pueden hacer valer en un escenario en el cual a la Albiceleste siempre le costó demasiado, aunque acá logró la clasificación al Mundial de Corea-Japón 2002 con aquel equipo dirigido por Marcelo Bielsa.

¿Y de la selección argentina? Llegó a última hora del domingo a Guayaquil, donde esperará para subir a los 2.800 metros de Quito casi sobre la hora del partido.

Imágenes lejanas, algún que otro saludo y el silencio de siempre se pudo apreciar cuando la delegación ingresaba al hotel cerca de las 22 horas ecuatorianas (son dos horas menos que en Argentina).

En la tarde del lunes, Argentina se entrenará a puertas cerradas en el Estadio Monumental de Guayaquil y seguro ahí su técnico Sabella se convencerá más del esquema más cauteloso que presentará para desafiar a Ecuador y a la altura: un dibujo de siete jugadores más pensando en la contención que en otra cosa (cinco defensores más Mascherano y Banega), un Di María con obligación primaria de marca y luego proyección y dos delanteros rápidos y picantes, que serían Agüero y Palacio.

Así está Quito, con calor, en el clima y en las almas, rumbo a un partido imperdible y vibrante, al menos en cómo se vivirá. Luego los actores deberán ratificarlo en la cancha.

El equipo. Aunque no lo confirmó, ­Sabella pondría a Romero; Peruzzi, Fernández, Garay, Basanta y Rojo; Banega, Mascherano y Di María; Agüero y Palacio o Lavezzi.