Distinción para Carlos Arbulú, el histórico kinesiólogo de Belgrano
El profesional será distinguido por el Consejo Deliberante de la Ciudad de Córdoba.
El Consejo Deliberante de la ciudad de Córdoba, en la sesión de este jueves, le hará entrega de una plaqueta a Carlos Alberto Arbulú, kinesiólogo de Belgrano con más de 30 años en la institución Pirata. Tras un proyecto de Beneplácito presentado por los concejales Ricardo Aizpiolea y Armando Fernández, se hará la distinción a su dilatada experiencia en el club de Alberdi. El mismo se fundamenta en su trayectoria profesional junto a los planteles de la “B” y se lo considera un “referente del fútbol cordobés”.
Arbulú, empezó a trabajar en el club de Alberdi a fines de 1989. Este licenciado en kinesiología, nacido en Chiclayo, Perú, que llegó a Córdoba hace 46 años, lleva más de tres décadas trabajando en el Pirata. Y, desde que lo hace junto al plantel superior, su corazón quedó atrapado por el Celeste que ha teñido su corazón por la eternidad.
Desde que está junto al plantel, a “Carlitos” le tocó vivir sinsabores, alegrías y pelearla junto a los jugadores. Más de 30 años es toda una vida en el club y entre sus momentos más recordados están los cuatro ascensos: el de 1991 ante Banfield con Jorge Guyón en el banco, en 1998 frente a Aldosivi y Ricardo Rezza como DT, en Bahía Blanca contra el Olimpo de Omar Labruna y con Carlos Ramacciotti como entrenador Pirata, y el más recordado, el del 2011 con Ricardo Zielinski frente a River.
Afines de 1989, Carlos Arbulú se sumó a Belgrano. Este licenciado en kinesiología, nacido en Chiclayo, Perú, que llegó a Córdoba hace 45 años, lleva más de tres décadas trabajando en el Pirata. Y, desde que lo hace junto al plantel superior, su corazón quedó atrapado en Alberdi y teñido de celeste por la eternidad.
Desde que está junto al plantel, a “Carlitos” le tocó vivir sinsabores, alegrías y pelearla junto a los jugadores. Más de 30 años es toda una vida en el Celeste y entre sus momentos más recordados están los cuatro ascensos: el de 1991 ante Banfield con Jorge Guyón en el banco, en 1998 frente a Aldosivi y Ricardo Rezza como DT, en Bahía Blanca contra el Olimpo de Omar Labruna y con Carlos Ramacciotti como entrenador Pirata, y el más recordado, el del 2011 con Ricardo Zielinski frente a River.
“En los cuatro ascensos me tocó la suerte y la dicha de estar en el banco. Y son increíbles las sensaciones que se viven”, sostiene Arbulú, quien asegura que la clave de los éxitos en los equipos se da cuando “los grupos que tenés son fuertes, guapos y temperamentales. Nadie te puede decir el primer día cómo te va ir, más allá si trajiste, o no, buenos jugadores”.
Al referirse al haber estado tan cerca de lo que fue la “cocina” de los ascensos, el profesional sostiene: “Es maravilloso. Uno tiene un sentimiento por su equipo. Entonces es increíble. Alguno me podrá decir ‘boludo, qué ganaron’, pero solamente te entiende el que lo siente. Mirá, será un recuerdo que me lo voy a llevar hasta la tumba y nadie me lo puede quitar. Estuve en la Sudamericana cuando fuimos a Brasil, pero lo de los ascensos no es lo mismo; la verdad es que son maravillosos”.
“Ser hincha de un grande puede ser fácil. Pero querer a un equipo sufrido, eso es sentimiento inigualable”, añade.
