Daño colateral
Las situaciones que se desataron tras la infracción de Orion a Bueno.
La seria advertencia lanzada por el técnico de Boca, Rodolfo Arruabarrena, en el sentido de que "hay que tener cuidado con las palabras que se utilizan", en torno a la infracción de su dirigido Agustín Orion que determinó la doble fractura de tibia y peroné de Carlos Bueno, complicó las posibilidades periodísticas de definir y calificar el hecho ocurrido en San Juan.
En principio, y por esta sugerencia del entrenador, se deberían evitar definiciones que habitualmente se utilizan en este tipo de jugadas como "patada artera", "planchazo desleal", "foul criminal", "acto incalificable", "proceder inhumano" y mucho menos "accionar teñido de maldad".
Para tranquilizar a Arruabarrena habría que referirse al hecho como "circunstancia del juego", "cosas del fútbol", "lamentable accidente", "acción desgraciada", "suceso doloroso" (especialmente para Bueno), "jugada desafortunada", "cosas que pasan", "hoy estamos mañana no sabemos", "choque frontal con heridos", etc.
Tal vez por efecto de la recomendación de Arruabarrena la acción fue repetida 2.342.000 veces en todos los canales del país, frente a extenuados paneles de especialistas (periodistas, jugadores, ex jugadores, arqueros, exarqueros, alcanzapelotas retirados y expertos en accidentología), quienes procuraron advertir algún detalle de la acción o algún gesto del arquero, que denotaran si fue o no foul, y en este último caso, si tuvo intención o no de romper al uruguayo.
Como era de esperar no hubo conclusión unánime, y en medio de un clima de opiniones inevitablemente confusas y necesariamente opuestas, el polémico incidente generó una nueva contradicción (que hoy se suma a las tantas que dividen a los argentinos), entre los "intencionalistas" (que aseguran que Orion salió a llevarse puesto todo lo venía avanzando) y los "sinintencionalistas" (que sostienen la teoría del choque fortuito).
En medio de semejante vorágine, emergió con claridad una de las voces quizá más autorizadas para referirse a lo ocurrido, la del ex defensor charrúa Washington Ever Pardales, el recordado "Verdugo" Pardales, de quien el cronista oriental Vlad Tepez Ortigoza dijera que dejó "una estela de destrucción y dolor en las canchas rioplatenses, durante 20 años de brutal y demoledora trayectoria" (14 fracturas, 15 roturas ligamentarias, 32 peleas a trompadas con rivales, 72 expulsiones, 14 peleas a pedradas con hinchas rivales, etc.).
Luego de atravesar un largo y traumático proceso de readaptación, "el Verdugo" Pardales es hoy un arrepentido, dirige la ONG "Fútbol es Amor" (a través de la cual propicia el juego limpio y la caballerosidad en el juego), y tiene una visión certera lo ocurrido en San Juan: "Si bien Orion fue con los pies hacia delante de manera irresponsable, su intención no fue otra que la de aislar al jugador de la pelota para evitar que convirtiera el 2-1".
Según la explicación de quien es considerado el máximo experto en foules de la región, para lograr este objetivo "el arquero tocó a Bueno fuera del área para que con el propio impulso de su velocidad, el delantero despegara, se elevara unos tres metros del suelo, entrara en barrena y cayera pesadamente de cabeza en el punto del penal tras describir una parábola, logrando así el objetivo de evitar la caída de su arco". En cuanto a la doble fractura del delantero, para Pardales no hay dudas: es lo que científicamente se define como "daño colateral" es decir un "daño no intencional o accidental" producto de una acción destinada a neutralizar al enemigo.
Cuestionamientos filosóficos. Pero al margen de la intencionalidad, otras polémicas que dejó la jugada tienen que ver con el exitismo con el que se vive el fútbol en la Argentina en los últimos tiempos. Por ejemplo el reconocimiento que tuvo la acción del arquero por parte de grupos ultras, que sostienen que los goles en el arco propio deben ser impedidos por los guardametas y o defensores, con todos los medios y recursos disponibles. "El arquero cumplió con su deber. Los delanteros están cada vez más audaces y hay que ponerles límites. Achicar el arco o hacer 'la de Dios', son cosas de la prehistoria, o para arqueros muy talentosos. Ahora hay que salir a romper", sostuvo en un criticado comunicado la organización clandestina, Valla Invicta, que promueve los partidos 0 a 0.
La discusión está lejos de amainar, aunque a algunos desde un principio les preocupó más especular sobre los fechas que le darían a Orion (incluido el propio interesado) que sobre los clavos que le pondrían a Bueno en su fractura. Cosas del fútbol.

