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Custodio del gol

Gabriel Dávila es oficial penitenciario y delantero de área de All Boys en la Liga cordobesa de fútbol. Ya convirtió 50 goles.

14 de enero de 2010 a las 08:35 a. m.
Pablo Ocampo
Custodio del gol
En la cancha. Gabriel Dávila le pone el pecho a los insultos de la tribuna, aunque a veces no se puede controlar y les contesta a los hinchas (Foto: Gonzalo Bravo).

Se sabe que el fútbol de la Liga Cordobesa es amateur. Por eso, cada futbolista se la rebusca en la calle con un trabajo que le permita vivir, porque el empleo de jugador en la liga local no es rentado y no da satisfacciones monetarias.

Así es que cada club tiene miles de historias de vida y en cada rincón de esas instituciones se dibuja la realidad de deportistas que dejan la piel por la camiseta, sabiendo que no hay detrás de ellos ni cámaras ni millones de euros en sus cuentas bancarias.Gabriel Sebastián Dávila es oficial del Servicio Penitenciario de Córdoba desde 2002, pero también es el delantero de All Boys, equipo que milita en la "B" de Córdoba. No es sencillo ser futbolista amateur para Dávila y cubrir las obligaciones de seguridad que su trabajo le demanda."He tenido a veces la sorpresa de entrar a pasar lista en alguno de los pabellones donde están alojados los internos y encontrar allí ex compañeros de equipo. La verdad es que a uno le cuesta creerlo. Se hace difícil, porque en muchos casos te has criado en el barrio y ahora ellos están presos", sostiene Dávila.Cuando habla de las cosas raras que le han sucedido en las canchas, Dávila larga una catarata de anécdotas: "Me ha tocado ir a jugar y que en la tribuna se encuentre algún ex interno y bueno... hay que escucharlo cómo te grita cosas o cómo te gasta. 'Cobani (así denominan los presos a los guardiacárceles) muerto' y esas cosas son las que se escuchan, por nombrarte las suaves. Una vez, en la cancha de Libertad, me gritaban de todo y no pude contenerme: les contesté. El tema fue que cuando salimos de la cancha, en plena Chacra La Merced, no vino el colectivo a buscarnos y quedamos solos. Cuando estábamos en la calle, en la barra de Libertad había varios muchachos que habían estado presos y me empezaron a decir: 'Mirá cómo es la cosa…  ahora estás regalado'. Obvio que no me achiqué y rápidamente les contesté: 'Con All Boys voy a todas partes'. Fue una situación complicada".La doble función parece incompatible: de una actividad de seguridad, control y mucha disciplina, a jugador de fútbol, en una categoría ultraamateur. "Para mí es un cable a tierra. La verdad es que el fútbol me da la oportunidad de desenchufarme de las presiones propias del trabajo y con él me siento pleno", asegura Dávila"Sé que alguna vez puedo retar a un interno en la cárcel y después me lo cruzo en la cancha, ya sea adentro con pantalones cortos o en la tribuna. Pero una cosa es mi trabajo y mi función, y otra es jugar al fútbol y ellos lo saben", agrega.

Para este jugador/empleado de seguridad, los acontecimientos deben ser tomados con humor. “Cuando algún rival sabe que soy guardiacárcel y me dice ‘cobani’, botón u otra cosa, me río, porque la verdad es que no puedo contestar mal. El hilo es finito y no debo mezclar mi trabajo y mi responsabilidad, que están bien claros, con ser jugador de fútbol, porque eso es otra cosa”.

Ficha

Nombre y debut: Gabriel Sebastián Dávila debutó en primera a los 16 años jugando para Alas Argentinas (equipo en el que hizo las inferiores), en 1997.

Trayectoria: además de Alas (1997, 1999, 2001), también jugó en Talleres (1998), Avellaneda (2000),  Barrio Parque (2004), Argentino Peñarol (2005) y  All Boys (2002/03, y desde 2006 a la actualidad),

Goles: 50.

Un bajón: cuando era cadete para ser oficial del Servicio Penitenciario y jugaba para All Boys, sufrió una fractura.