Cuando Marcelo Bielsa fue la apuesta del Instituto de Córdoba
Hace 35 años, el club de Alta Córdoba lo contrató a préstamo junto con otros tres jugadores de Newell’s. Fue titular durante la mitad de la temporada, pero cuando perdió el puesto rescindió el vínculo y se marchó. Jugó sólo 16 partidos.
"Instituto es una gran oportunidad para ustedes. Seguramente va a jugar el Nacional y ahí podrán mostrarse mucho más que en Newell's". La frase del dirigente leproso, en enero de 1977, sonó convincente para Marcelo Bielsa y otros tres compañeros, Carlos Picerni, Raúl Delpóntigo y José Luis Danguise, jugadores que no tenían lugar en la estructura del DT José Yudica y que buscaron en Alta Córdoba la chance de despegar definitivamente como futbolistas.
Hasta ahí, su currícula tenía un par de ítems para presumir: dos convocatorias a selecciones argentinas juveniles y tres partidos en la Primera de Newell's. Pero lo que vino después echó por tierra aquellas previsiones del directivo rojinegro. No fue una buena idea. Es que la Gloria no se clasificó al Nacional –ese año Talleres y Belgrano representaron a Córdoba– y en su nuevo destino tampoco ni él ni sus coterráneos tuvieron el protagonismo esperado, salvo Picerni, que ya tenía una campaña dilatada y había sido campeón del Metro '74 con los rosarinos.
Bielsa, con 21 años y todas la ilusiones de triunfar como jugador, "desentonaba" por entonces en una familia en la que los altos estudios eran una cuestión de privilegio, aun a costa de la deserción de Marcelo de la Facultad de Ciencias Agrarias. Su padre, Rafael Pedro, era abogado, su hermano Rafael cursaba la carrera de su progenitor y su hermana ya soñaba con su perfil de arquitecta, en un hogar donde mamá Lida Caldera, nacida en la cordobesa ciudad de Morteros, había impuesto la "ley de la insatisfacción".
"Nada era suficiente para ella. Siempre había que conseguir más. Dosificó cada gratificación y cada posibilidad de placer. Por ejemplo, a mis hermanos y a mí nos gustaba mucho tomar gaseosas. Y mamá decía que tomando una vez a la semana era bastante, aun pudiendo tomar todos los días porque la nuestra era una familia sin problemas de dinero", reconocía el propio Bielsa en una entrevista concedida a Eduardo Eschoyez y publicada en La Voz del Interior el 28 de junio de 1992.
Verano del '77
Instituto, en tanto, tenía más urgencias que argumentos para salir adelante. El año anterior, con Manuel "Pichín" Giúdice como entrenador, había sufrido la eliminación del Regional a manos de Desamparados de San Juan, y en el campeonato local finalizó en un poco auspicioso cuarto puesto detrás de Talleres (campeón), Racing y Belgrano.
A poco de arribar en ómnibus y de instalarse en el departamento que le asignó Instituto, en calle 27 de Abril 260, séptimo piso, Bielsa afrontó su primer compromiso: un amistoso ante Atlético Paraná, en Entre Ríos. Un puñado de hinchas fue protagonista del triunfo cordobés por 2-0, en un partido en el que el actual DT del Athletic Bilbao compartió cancha con los padres de dos de los jugadores que luego convocaría como entrenador de la selección argentina: su compañero Enio Burdisso (padre de Nicolás) y el defensor de los locales Roberto Ayala (padre del "Ratón").
Mugione le confió la titularidad y hasta lo designó como ejecutor de penales, una responsabilidad con la que no tuvo suerte: el arquero Fevret, de Godoy Cruz, le atajó el único que dispuso.
Un adiós precipitado
El Apertura de la Liga Cordobesa se consumió con una pobrísima actuación de Instituto: octavo sobre 10. En su círculo íntimo, "el Loco" no disimulaba su fastidio. Se encerraba en su departamento a escuchar tangos y comenzó a interiorizarse en un negocio que lo atrapaba, el de quioscos de diarios y revistas.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Fue el ladero derecho de Marcelo Bielsa. Eduardo Miguel Anelli (58 años) estuvo como marcador de punta en los 16 partidos del "Loco" en Instituto y era un referente defensivo de la época. "Llegó en una época en la que en Córdoba sobraban los buenos jugadores y de 10 refuerzos que venían, sólo uno podía quedarse. No fue un refuerzo de calidad, pero tampoco era mal jugador. Era un dos zurdo, algo muy raro para su puesto de primer marcador central. Tenía características interesantes para el juego aéreo, pero por abajo era más limitado", lo recuerda "la Mamadera", quien resaltó el aporte de su personalidad. "Era distinto a todos los de nuestra época, –sostiene Anelli–, nosotros llevábamos los bolsos cargados de casetes y él, en cambio, los tenía cargados de libros". Según el ex lateral derecho, a Bielsa "le gustaba hablar 'en difícil'. Se paraba frente al técnico y decía 'yo disiento' y nosotros nos mirábamos preguntando qué quería decir con eso. Era como lo es ahora, respetuoso y de bajo perfil. Se imponía por su personalidad, pero no podría decir que alcanzó a ser un líder. Era un tipo con carácter, que no se callaba las cosas, por más que no tenía mucha confianza por su corta estadía".
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Raúl Ángel Delpóntigo (56 años) fue uno de los tres jugadores rosarinos que llegó a Instituto desde Newell's en aquella temporada de 1977. Había acompañado a Bielsa en el Preolímpico de Recife, en 1976, y también lo hizo en sus pasos por la Gloria y Argentino de Rosario. Ambos se retiraron casi juntos para asociarse comercialmente en la explotación de un quiosco de diarios y revistas en su ciudad natal."No fue una buena etapa la de Marcelo en Instituto. Como todos los que vinimos ese año, queríamos estar en el Nacional y mostrarnos, pero no clasificamos y él se deprimió, renegaba mucho", cuenta Delpóntigo, quien compartía en Córdoba el mismo edificio en que se alojó el actual DT del Bilbao."Las cosas no andaban bien –recordaba su ex compañero–y un día, después de un entrenamiento, la barra brava nos vino a apretar y él los enfrento: 'Vengan de a uno que no les tengo miedo', les dijo. El ambiente ya era malo y después de lo del secuestro de su hermano se sumó que (Humberto) Maschio lo puso en un entrenamiento para los suplentes. Se calentó, tiró la camiseta, abandonó el entrenamiento y no quiso volver más. No admitía ser suplente. Hoy, él está del otro lado, tomando decisiones similares", se ríe.-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Llegó con Bielsa ese mismo año y ocupaba su mismo puesto. Enio Omar Burdisso (57) fue otro de los que luchó con Marcelo por el puesto. SDLqJugábamos en la misma posición, así que nunca compartí la cancha con él. Sí me tocó reemplazarlo en algún que otro partido, pero igual me dejó un gran recuerdo de compartir las concentraciones con él en Río Ceballos. No lo vi más, aunque una vez me mandó saludos con 'Nico'", contó el padre de Nicolás y Guillermo, quienes siguen la tradición de marcadores centrales de la familia."'Ñuls' era una vidriera y tanto él, como Picerni, Danguise y Delpóntigo vinieron como figuras. El no tuvo mayor proyección porque vivió el tema del secuestro de su hermano Rafael y además había tenido algún problemita de lesiones que lo postergó", asegura Burdisso, hoy radicado en Altos de Chipión.También recordó el episodio con los violentos de la barra: "Los rosarinos habían caído mal y después de perder dos o tres partidos, la barra llegó al vestuario. Él se plantó con uno de los capos, que había entrado con la matraca atrás, y le dijo: 'si vamos a hablar dejá el arma'. Tenía 21 años, pero las tenía bien puestas. Instituto tenía otros referentes de años, pero él afrontó la situación".

