Cuando comenzamos a extrañar a Maradona: a 20 años del doping en Estados Unidos
El sábado 25 de junio de 1994, Diego jugó su último partido en la selección argentina. Fue ante Nigeria. José "Pepe" Segura fue enviado especial de La Voz al Mundial de Estados Unidos. Así lo recuerda.
Aquel sábado 25 de junio de 1994 en el Foxboro Stadium de Boston, la historia nos haría un guiño para asomarnos a lo que finalmente sería la despedida del jugador que mayores alegrías nos dio con la camiseta de la selección nacional.
Bajo una pertinaz llovizna y con la inesperada presencia de una ola fresca, la Argentina de Diego se enfrentaba a la temible Nigeria en el segundo partido del Grupo D que se completaba con Grecia y Bulgaria.
Súper entonada por la goleada del debut contra Grecia (4 a 0), el equipo de Basile transcurrió la previa trabajando los rasgos defensivos del equipo para contrarrestar el poderío de los africanos que venían de golear 3 a 0 a Bulgaria.
Amocachi, Yekini y Amunike, autores de los goles en el debut, asomaban como una preocupación cierta para el equipo de Basile que mostraba sus mejores armas desde el medio campo hacia adelante.
Allí, arriba, Maradona, Balbo, Caniggia y Batistuta le daban forma a un cuadrado temible, tal como se había visto en la presentación ante los griegos.
Un dato. Antes de los partidos de la primera fecha Basile sostenía que el “rival” era Bulgaria, después de ver el 3 a 0 de los africanos sobre Stoichkov y compañía, cambió de pensamiento.
"El \'rival\' es Nigeria, no hay dudas", le confesó el Coco a un colaborador.
Ese era el clima futbolístico que rodeaba el partido que comenzaría a la 5 de la tarde de Argentina y que se dio tal como se preveía. Nigeria tratando de hacer valer la velocidad de sus hombres y rodeando a Maradona para evitar que armara juego, y Argentina tratando de imponer su innegable poder ofensivo.
El final de aquellos 90 minutos dejarían ver el triunfo de Argentina y una foto que todavía se dibuja precisa en nuestras retinas: un locuaz Diego Maradona, acompañado por una simpática enfermera camino al control antidoping.
Ese flash que después recorrió el mundo marcaba los últimos pasos de Maradona con la casaca de la selección. El hombre que nos dio las mayores alegrías en el Mundial de México y el que dividió a Italia en el del 1990, comenzaba a ser historia.
El control antidoping fue positivo, Diego se despedía del Mundial, de la selección y su leyenda agregaba un nuevo capítulo. Han pasado nada más y nada menos que 20 años y como sucede desde aquel fatídico sábado en Boston, cada cuatro años, cuando llega junio y hay olor a Mundial, comenzamos a extrañar a Diego.
El autor fue enviado especial de La Voz del Interior al Mundial 1994