Córdoba fue una fiesta por la selección
Así se vivió el triunfo argentino en Córdoba. La ciudad se paralizó durante el partido. Hubo cerca de 15 mil personas en el Olmos.
El zurdazo de Martín Demichelis a 13 minutos del final fue la mecha que encendió el fuego del desahogo. La despoblada y soleada siesta cordobesa era, hasta entonces, un entorno manso y tranquilo, en el cual cientos de miles de hinchas ansiaban pegar el grito más sagrado. Algo que 12 minutos después, con la estocada de Martín Palermo, se transformó en alarido. Argentina sellaba un 2-0 ante Grecia y ya nada acallaría el aire del ya por entonces invernal atardecer céntrico.Fue suficiente un abrir y cerrar de ojos para que las calles se cortaran para que las caravanas de peatones apuntaran al ya tradicional Patio Olmos. Sí, caminar por "la Colón", doblar por General Paz y subir rumbo a la paqueta Irigoyen era entreverarse con miles y miles de agitados hinchas. Jóvenes, en su mayoría; estudiantes, prácticamente en su totalidad. Todos posesionados por un estado de alegría pura, sincera y bien ganada, pues Argentina sigue alimentado su sueño.
Los petardos, los papelitos y las vuvuzelas, tal como las promocionaba un excitado vendedor, transformaron en ensordecedor ese nuevo “epicentro del festejo”, donde más de 15 mil gargantas saltaban al ritmo del ya clásico “Vamos, vamoos...”.
Y allí estaban todos. Con banderas al viento, pibes emponchados de celeste y blanco (perros también), chicas pintadas, copas rebalsadas (con ferné, claro!), el humo de los “choris” y euforia. Mucha euforia, propia de un anochecer de una tarde agitada.
Comunidad helénica. Los "griegos cordobeses" también siguieron de cerca el encuentro de su selección, con comidas típicas (ver foto). Su sede se ubica sobre calle Santa Rosa, a una cuadra y media de plaza Colón.
