Copa América: pintó el viaje de pasión y todavía están acá
Unidos por Argentina, Andrés y Gustavo decidieron venir para Chile el jueves pasado. Era para ver el partido de cuartos, pero se quedaron hasta la semifinal de anoche y disfrutaron con la goleada. Una historia de amigos, clásicos rivales (uno es de Belgra
La historia de Andrés y Gustavo se puede multiplicar por 100 o por mil. Son dos hinchas comunes. Que trabajan en Córdoba. Uno es de Belgrano y otro de Talleres. El jueves pasado, a uno se le ocurrió la loca idea de viajar a Chile para ver a la selección argentina. Y arrancaron. Viajaron para ver el partido de cuartos de final y anoche estuvieron sufriendo en Concepción para ver el cruce con Paraguay.
Todo sobre la Copa AméricaAndrés Arrosas, antes de ingresar al Ester Roa de Concepción, le contó a Mundo D cómo surgió la idea. "Nosotros trabajamos en el club Macabi Noar de Córdoba. Yo soy el director del club y él es el secretario de deportes (por Gustavo Serlin). El jueves a la mañana él me dijo: 'Vamos a Chile'. 'No me jodas', le contesté. 'No hagas ilusiones conmigo', le repliqué. Y nos venimos en ómnibus. Una locura... Fueron 18 horas de viaje a Viña del Mar. Teníamos entradas, pero no alojamiento, y viajamos lo mismo. Conseguimos hotel apenas llegamos. Nos quedamos dos noches y después del partido contra Colombia nos volvimos a Santiago. Estando ahí nos preguntamos: ¿qué hacemos? La locura y la pasión por el fútbol nos hizo venir acá, a Concepción, para ver la semifinal contra Paraguay".Parece sencillo, pero no lo fue. Pedir autorización en el trabajo y el consenso de sus familias. Conseguir entradas, dónde dormir, cambiar dinero… Cuestiones que ambos resolvieron en menos de 24 horas para perseguir un sueño celeste y blanco.Sólo habían venido a Chile a ver el juego de cuartos de final, anoche estuvieron contra Paraguay y la pregunta era qué harían a partir de ahora, con Argentina en la final después de la goleada de anoche. "Nooo, nos volvemos. Ya está. Ahora nos volvemos. Nos van a echar de nuestras casas y del club", entre risas contestó Gustavo.Uno estaba con la camiseta "25" de Turus y otro con la de la "T" con sus nuevos sponsors (pero con el escudo viejo). "La selección logra unir los colores de todo un país. Tirando todos para el mismo lado. Después las cargadas son el folclore del fútbol", reflexionó Gustavo mirando de reojo a su amigo y compañero de trabajo, al que cargaba por lo poco que sale del país el CelesteAndrés explicó por qué lleva esa casaca: "Turus es para mí un referente. A cada lugar que voy, llego siempre la camiseta de Belgrano. Es la primera vez que salgo del país para ver a la selección. Para mí Belgrano es Argentina. La llevo en la piel. A todos lados. En las buenas y en las manos, es un orgullo. No como otros…". Y otra vez la cargada aparece para el hincha de la "T". "Después del ascenso contra River me tatué el escudo y las iniciales de mi familia", agregó el simpatizante pirata."Siempre llevo la de Talleres. A todos lados. Cuando juega o me voy de vacaciones. Somos muchos en todos lados. Siempre veo camisetas albiazules. Más que ninguna", chicaneó Gustavo.Los amigos no paraban. El jueves pasado armaron el viaje para estar con la selección y se vinieron a Chile. Eso sí, con la de Belgrano y la de Talleres. Porque antes que la albiceleste está la celeste y la albiazul. Siempre.
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