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Código Federal A: esos partidos en los que “ser Talleres” es una obligación muy pesada

Empató con Defensores de Belgrano de Villa Ramallo. El reto de “los goles en el arco del frente” del DT, el del rival que juega y el ritmo que impone un gran marco. A veces sale, a veces no.

06 de abril de 2015 a las 11:22 a. m.
Código Federal A: esos partidos en los que “ser Talleres” es una obligación muy pesada
El saludo final. Empató Talleres ante un Defensores de Belgrano que supo neutralizar a sus principales referentes. Igualmente, mantiene su mejor arranque en las seis participaciones en la tercera categoría. (Foto: Sergio Cejas)

En el Mundo Talleres se viven tiempos de reglamento para jugadores y de códigos para hinchas, con sus derechos y obligaciones, prohibiciones y sanciones... Pero lo que permanece inalterable sigue siendo esa exigencia hacia los que visten de corto, para los entrenadores y administradores de turno. Una exigencia que nació con el fenómeno de concurrencia puesto de manifiesto por su gente, de local y de visitante, desde el primer Argentino A en 2009 hasta hoy.

Sin siquiera tener hasta Gonzalo Klusener, Javier Villarreal o la reinvención de Agustín Díaz con los cuales poder identificarse. Es el marco grande que muchas veces no tenía cuadro. Una historia que volvió a renovarse ahora, un aval que creció antes que el equipo.

Y con una particular maduración. Ya no se pide la historia de los equipos de oro. La medida es un "ser Talleres" en el que se deba dejar todo, sea factor "h", talento... lo que haya. "Hay que refundar entre todos a Talleres", dice el presidente Andrés Fassi y el entrenador Frank Darío Kudelka propone la obligación de un Talleres protagonista. "Por ahí me dicen o preguntan que nos desprotegemos atrás. Y bueno... Kudelka juega así. Ustedes ven que los laterales pasan permanentemente al ataque. En algún momento tendremos falencias en el uno contra uno. Lo más fácil hubiera sido jugar con un 4-4-1-1. Pero no es así. El fútbol es para hacer goles en el arco del frente. Hay que seguir yendo y hacer más", analizó el DT.

La declaración de principios de Frank Kudelka no tiene fecha de vencimiento. Ocurrió en el inicio de su era en Talleres, fue parecida a la de ayer y lo será a la de más adelante. Hasta que el camino que lo une con el primer equipo albiazul se bifurque.

La identidad de este equipo, tal como la concibe, no quedó terminada con el arranque del doble triunfo ante 9 de Julio de Morteros y Unión de Villa Krause, porque había cuestiones por pulir, sobre todo de definición que otros equipos podrían explotar. Y fue el caso de Defensores de Belgrano de Villa Ramallo, también líder como Talleres.

Su "ser Talleres" significaba ejercer el protagonismo y la autoridad de los juegos precedentes, ante un equipo con conocimiento de causa de la categoría (ni hablar de su DT Gabriel Gómez) además de la exigencia de jugar al ritmo de la táctica de Kudelka y no de la gente.

De esa multitud que le pidió que ganara desde el primer segundo de juego porque ellos ya ganaron, primero, el partido de la fidelidad. Y si van a exigir es porque ya están premiando al equipo con esos marcos históricos para la categoría. Es una lógica que no sabe de atenuantes y que hay que aceptar.

Ayer, el empate tuvo directa relación con su juego, cumplió con algunas obligaciones y dejó pendientes otras tantas. Futbolísticas, la mayoría de ellas. Presionó como nunca a un rival que venía de hacer 11 goles en sus primeros dos partidos y le dejó pocos espacios para el desequilibrio, sobre todo en los 40 minutos iniciales. Falló en hacer uso y abuso de una sola referencia de área (Eial Strahman, al inicio; Javier Velázquez al final). No aparecieron otras alternativas más que la velocidad de Aldo "Turbina" Araujo. Defensores se protegió bien, hizo valer el control de pelota y decidió atacar cuando produjo el ingreso Germán Lesman. No supo ganar, pero tampoco se perdió en la locura por hacerlo. Sigue siendo el mejor arranque de la "T". Fue un 0-0, de esos en los que "ser Talleres" es una obligación muy pesada. Sin excepciones.