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Clausurar en bandeja

24 de abril de 2014 a las 12:25 p. m.
Clausurar en bandeja

Lejos de clausurar estadios completos por hechos graves de violencia en el fútbol, como apuñalamientos, estrangulamientos mecánicos, pateamientos de cráneos y/o glúteos o lanzamiento de objetos contundentes desde las plateas y bandejas, la tendencia creciente en la Argentina es cerrar únicamente el sector que por ejemplo sirvió de plataforma o base de lanzamiento de un proyectil.El caso reciente de esta modalidad se registró en Santa Fe, donde las autoridades de seguridad deportiva provinciales decidieron cerrar el sector bajo de la platea este del Brigadier López, desde la que partió un bólido que impactó en la cabeza del juez de línea.

“Se tomaron dos decisiones de tremenda dureza para castigar el hecho: por un lado se suspendió la platea baja en su totalidad, y, en segundo lugar, al presunto agresor (que ya recuperó su libertad) se le aplicará derecho de admisión y no podrá presenciar nunca más partidos de fútbol”.

Según explicó un funcionario santafesino, la severidad del castigo que le podría corresponder al sospechoso tiene su explicación en las características del objeto lanzado sobre el asistente: una lata de gaseosa.

“Acá no sólo estamos sancionando el golpe del objeto contra la testa del juez de línea, sino también que el contenido del objeto (la bebida gaseosa) es altamente nocivo para la salud, ya que genera obesidad, caries y diversos males asociados al sobrepeso”, explicó el vocero. “Si el contenido de la lata hubiera ingresado al organismo del línea (por ósmosis debido a la fuerza del impacto, por ejemplo), habría tenido consecuencias para su salud a largo plazo”, agregó. De todos modos, trascendió que si los peritajes de la bebida (cuyos resultados se conocerán en dos o tres meses) indican que se trata de una variedad light, se podría atemperar la pena sobre el agresor a la mitad (*).

Zona clausurada. En cuanto a la clausura de los sectores de estadios donde se produjeron hechos violentos, la modalidad persigue tanto la sanción como la necesidad de preservar la escena del crimen. Por ejemplo, y volviendo al caso santafesino, es fundamental para la causa encontrar en la platea baja restos de metal que puedan ser compatibles con los del objeto arrojado al asistente, o material orgánico susceptible de ser sometido a análisis de ADN (un bucle, bolitas de moco, etcétera).

En este aspecto, los expertos en seguridad deportiva son optimistas en cuanto a cerrar sectores cada vez más acotados de estadio. En un futuro cercano, las clausuras por lanzamiento de objetos al campo de juego se limitarán a porciones de tribuna de cuatro metros cuadrados como máximo, pero por tres fechas como mínimo.

“Puede parecer poco, pero seremos inflexibles en cuanto a que ningún hincha va a poder ocupar el lote de tribuna mientras dure la sanción”, afirman los responsables de pacificar el fútbol nacional.

De todos modos, algunos especialistas en la historia santafesina aseguran que lo ocurrido con el cráneo del línea en el choque Colón-Belgrano es apenas una caricia, si se considera que el estadio sabalero lleva el nombre de Estanislao López, caudillo y gobernador provincial que en su momento hizo cortar y embalsamar la cabeza de su enemigo, el entrerriano Francisco Ramírez, para exhibirla en una jaula de hierro. Además, el escenario es conocido como el “Cementerio de los Elefantes”, lo cual suma.

“Si abogamos por una pacificación en el fútbol, debemos ser también más cuidadosos con denominaciones elegidas, por ejemplo, para los estadios”, asegura el ecuatoriano Carlos Coliseo Romano, especialista en nomenclatura de estadios de la Fifa (recuerda de memoria los nombres de 3.400 canchas de todo el mundo). “Con qué argumentos les decimos a los hinchas del Atlético Gavilán Colorado de Honduras que no está bien intentar quemar vivo a un simpatizante contrario si el estadio del club se llama Inquisidor Torquemada”, ejemplifica Romano.

La lucha contra la violencia en el fútbol no admite descansos.

(*) Reducir a la mitad el derecho de admisión implica que el sancionado podrá ver sólo un tiempo de los partidos, el primero o el segundo, según su elección. Al reglamentarse así la ley, se dio por tierra con interpretación de algunos abogados que pretendían que sus defendidos presenciaran la totalidad de los partidos pero con un ojo tapado.

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