Chiarini: Nunca digo que es mi último partido
El arquero, quien el domingo cumplirá 100 juegos en Instituto, dijo que está muy cómodo en el club, pero no sabe si seguirá. “Tuve un desgaste mental por muchas situaciones”, confesó.
El ocaso manso, caluroso y soleado de ayer acompañaba la lenta salida de los jugadores de Instituto, en los últimos latidos de un año futbolístico bastante agitado en Alta Córdoba. En realidad, la acción transcurría en La Agustina, luego de la práctica, en donde el verde mostraba su buena salud en todas las canchas del predio deportivo.Julio Chiarini sale de los vestuarios pero no hará esta vez el recorrido habitual hacia su casa, como lo hacen todos sus compañeros hacia las suyas. Luego del entrenamiento deberá hacer 50 kilómetros hacia Jesús María para participar de un festejo que involucra al club y al plantel, para lo cual irá acompañado por Raúl Damiani y Ramón "Wanchope" Ábila, dos de los hombres más representativos del plantel albirrojo.
El cambio de rutina alterará un poco el descanso nocturno, ya que el regreso a las prácticas se producirá hoy a la mañana. Pero él se resigna; ya falta poco para el comienzo de las vacaciones.
El arquero nacido en Oliva, trotamundos en otra etapa de su carrera por distintos equipos del ascenso, está en la antesala de una posible partida hacia otro destino. Es lo que se comenta; hay gestiones para comprar su pase y para ubicarlo en otro club. Se dice que un empresario cercano a él compraría su ficha y luego determinará qué camino a seguir, según si el mercado local se presente potable para lograr una transferencia, o si Chiarini deberá armar las validas más grandes para trasladarse a otro punto del planeta.
Pero él dice que “vive el momento”, que no está pendiente de lo que pueda suceder en los próximos días.
–¿Cómo estás con respecto al momento del equipo?
–Estoy un poco amargado porque hubiera sido bueno terminar de otra manera este semestre. Hemos perdidos puntos muy importantes, pero ante Defensa y Justicia tenemos una buena oportunidad de sumar los tres puntos, terminar entre los seis primeros y estar cerca de la zona de ascenso.
–Finaliza la primera parte de la temporada y al mismo tiempo cumplís 100 partidos defendiendo el arco de Instituto. ¿Cómo lo vivís?
–A los 100 partidos mucha bola no les doy. Sólo trato de corregir todos los días los errores que cometo y de dejar todo por esta camiseta. A veces se puede, a veces, no. Pero lo que me da más bronca es haber estado tan cerca de llegar a Primera División, que era mi sueño y no haberlo conseguido. Fue muy frustrante y duro no haber obtenido el ascenso, aquella vez. Y la anterior temporada fue mala, no obtuvimos buenos resultados y por eso mismo en este campeonato estamos tratando de hacer bien las cosas, de ser protagonistas del campeonato, de mantenernos bien arriba y de conseguir el ansiado ascenso, que es lo que uno quiere.
–¿Seguirás en Instituto o este será tu último partido?
–No sé. Nunca digo que es mi último partido. Fuera de todos los comentarios, sé que no me tengo que apresurar a tomar una decisión. Y quiero estar tranquilo. Quiero jugar ante Defensa y Justicia el último partido de este primer semestre y quiero ganarlo para terminar de la mejor manera y poder irme tranquilo de vacaciones.
–¿Te gustaría seguir?
–Estoy muy cómodo en el club, pero he tenido un desgaste más que todo mental por muchas situaciones que han sucedido. Más que nada fue por aquel paro que hizo el plantel, porque quedé dolido por muchas cosas, por los comentarios que hubo con respecto a esa medida que tomamos y otras cosas más. En ese momento creímos que era la decisión más acertada. Y ahora sólo pensamos en pelearla, en ganar el próximo partido y, con respecto a mi futuro, en tomar la mejor decisión, tanto para mí como para el club.
–¿Te imaginabas cuando te trajo Marcelo Bonetto desde Villa María que ibas a vivir este romance con el hincha de Instituto?
–No, porque cuando me trajo Bonetto, él era el único que tenía la decisión clara en traerme. Cuando llegué al club, la dirigencia en aquel entonces no me quería, no estaba de acuerdo que viniera y que me quedara en el plantel. Es más, esa misma dirigencia me bajó el sueldo pero acepté todo eso porque tenía ganas de crecer porque Instituto es un club grande, porque era cumplir un sueño y por eso lo acepté de esa manera. Y en un momento dije que iban a cambiar las cosas, que las iba a dar vuelta. Fue una meta que me propuse y gracias a Dios lo conseguí. Pero insisto: hubiera sido muy lindo haber ascendido, porque era mi sueño más grande. Pero bueno, uno siempre peleará por conseguirlo.
–¿Cómo te imaginás este partido con Defensa y Justicia, en el eventual caso de que sea el último en este equipo?
–No me planteo eso. No pienso nada con respecto a esa posibilidad. No quiero que sea una despedida ni nada por el estilo. Quiero entrar, dedicarme a jugar al fútbol para poder jugar bien y poder ganar los tres puntos, que tanto nos faltan.Así, con su bajo perfil y medido en sus palabras, Chiarini palpita su último partido del 2013 en Alta Córdoba, que no dejó en claro si será el último de él en Instituto.
