Carta de un hincha de Belgrano antes del partido con Boca: Seremos David contra Goliat
Marcos Pérez decidió compartir su historia con todos los piratas. Una historia que empezó con un tío hincha de Talleres y que hoy lo tiene fanático del Celeste.
Marcos Pérez es uno de los miles de hinchas que el domingo estará alentando a Belgrano ante Boca. Su histórica es una síntesis de las que acompañan a los "piratas" en su amor por el equipo de Alberdi.
Por eso, Marcos decidió compartir con los hinchas de Belgrano su historia. Una historia que empezó con un tío hincha de Talleres, que pasó por Boca y que terminó con el amor por el Celeste.
La carta:
"Mi nombre es Marcos Pérez, tengo 35 años y aún recuerdo la primera vez que fui a la cancha. Me llevó mi tío (hincha de Talleres) que paradójicamente fue de encubierto a ver la final de Belgrano vs Banfield en 1991.
Hasta ese momento, yo era fanático de Boca porque mi padre me lo inculcó. Desde bebé me ponía la camiseta.
Ese día, Belgrano ganó 4 a 0, con goles de señores desconocidos para mí (tan sólo tenía 12 años). Vi cosas increíbles: gente que no paraba de cantar desde que el partido arrancó, lluvia de papeles celestes, una fiesta que jamás pensé vivir.
A partir de ese momento, algo cambio en mí y aún recuerdo las palabras de mi tío \'Chulin\': \'No te vas a hacer de Belgrano, ¿no?\'
Yo omití la respuesta. Sería muy apresurado de mi parte, pero sentí el deja vu de vivir algo que tal vez en otras vidas me pasó. Sentí que siempre estuve ahí.
Con el tiempo sentí la necesidad de ver esa fiesta, de ir nuevamente. No había visto nunca a los jugadores de Boca correr así cuando no daban más, tirarse al piso... en pocas palabras: nunca los había visto sentir tanto la camiseta como lo había demostrado Belgrano.
No soy una persona que vaya muy seguido a la cancha y es mi error. Al pasar los años preferí verlo desde casa, tal vez con una picada y amigos, o mejor si estaba solo.
He sufrido, prometido, llorado y saltado como el más fanático de los hinchas.
Hoy no puedo dejar de verte, de escucharte, de vivir lo que estoy viviendo. Mis amigos me gastan porque fui de Belgrano a los 12 años y yo les respondo que fui, soy y seré hincha de Belgrano por elección y no porque me obligaron.
Con las hazañas que hemos hecho puedo morir tranquilo. Darle vuelta el partido a Talleres (aunque los penales no jugaron una mala pasada), tener lo que tiene Belgrano para que, a la fecha siguiente, ascendiera contra Aldosivi con lo golpeado que estábamos...
Ganarle a River, contra los árbitros, barras y todo lo que pasó. Porque el amor es más fuerte.
A veces pareciera que el único equipo de fútbol con jugadores que aman su camiseta, y que dejan mucho más de lo que reciben a cambio por su sueldo, son los de Belgrano.
Porque no bajan los brazos nunca, aun vencidos. Hermoso ejemplo para todos, ¿no? Para nuestros hijos y para la vida misma.
Después de muchos años entendí que el viaje es el que hace la felicidad y no el destino.
El domingo estaré en la cancha, aunque muy pocas veces voy y me criticaran por ello. Voy porque quiero verte, Belgrano. Porque esto es un amor en el que no se trata de ver quién lleva más gente. Se trata de devolverte parte de todo lo que me das.
Prometo asociarme, pero igualmente iré poco; seguiré gritando y sufriendo, perdonándote todo.
Mañana seremos \'David contra un gran Goliat (mi exequipo). Boca tiene todo: jugadores, copas, gente, Tevez, Gago, pero no tienen lo que a Belgrano le sobra y es voluntad, amor propio, garra, fe.
La obligación es de ellos, pero sé muy dentro mío que sí se puede. Ojalá podamos llevarnos un campeonato, pero si así no es, gracias por darme la alegría de levantarme y, en el día y día, esperarte una vez más.
Por mi eterno amor incondicional y agradeciéndole nuevamente a mi tío, que siendo hincha de Talleres me llevó a ver una fiesta, una fiesta que jamás acabará".
