Carlos Bilardo: Estamos bien, pero no hay que confundirse
Optimismo moderado. El director de selecciones nacionales de la AFA está conforme con el presente del equipo albiceleste, pero asegura que hay que seguir trabajando y mejorando cosas.
Carlos Salvador Bilardo (73) parece sentirse cómodo como actor de reparto en el seleccionado argentino, más allá de la pomposa investidura de director de los equipos nacionales de la AFA. Desde ese segundo plano donde los límites de la discreción y la inacción se tornan difusos, el DT campeón de México '86 y subcampeón de Italia '90 habló con Mundo D sobre el presente del elenco albiceleste. Lo hizo con el tono acelerado y las repeticiones y preguntas que son marca registrada en el discurso del "Narigón".
–¿Cómo ve al seleccionado luego de los dos últimos triunfos?
–La eliminatoria es difícil. Siempre digo que es más difícil que un Mundial, porque hay muchas cosas en el medio, ¿no? El equipo vino bien, vino bien, vino bien; levantó y está bien. Sabella va encontrando el equipo, y trabajando con juveniles y con jugadores que están en el país, que poco a poco van entrando.
–Antes de Uruguay y Chile, ¿iba por todo o firmaba por menos?
–Yo digo que en eliminatorias uno tiene que andar con cautela. Cuanto más gane, mejor. Nosotros le ganamos a Colombia de visitante, lo dejamos atrás y nos fuimos para arriba. Pero el cálculo que hacen todos los DT es ganar adentro y empatar afuera; con eso se clasifica.
–¿Cuán cerca o cuán lejos está el equipo se asegurarse el pase al Mundial de Brasil 2014?
–Yo creo que estamos bien, ¿vio? Pero no hay que quedarse en eso, porque si un partido sale mal, agárrese. No hay que confundirse.
–¿Qué cambió en el último año respecto a procesos anteriores?
–Si usted recuerda, cuando vino Maradona era difícil la situación. El equipo tenía algunos problemas, por eso nos llamaron. La cosa mejoró con Diego y con Batista los problemas ya estaban casi solucionados. Le hablo del grupo, ¿eh? El grupo ahora está bien, está tranquilo. Todos los entrenadores trabajan. Maradona lo hizo a su modo, pero le tocó un momento difícil. Después estuvo Batista y ahora el equipo levantó con Sabella. Faltaría observar más a los juveniles, que van a tener un torneo el próximo año. Ojalá que de ahí salgan algunos jugadores. No pido mucho: dos o tres.
–¿Coincide con las críticas que plantean una falta de equilibrio?
–Está bien. Pero adelante tenemos a Agüero, a Messi, a los dos pibes del Real Madrid... Higuaín juega bien, no perdona; y Di María anda bárbaro. Y Lavezzi, cuando entra, también. Ahí Sabella elige y pone al que quiere. Y eso que dice la gente, que no hay marcadores de punta, viene de hace mucho tiempo. Pasa en la selección y en los equipos. Habrá que hacer alguno, buscarlo y hacerlo.
–¿Puede ser Mascherano el caudillo que le falta a la defensa?
–¡Pero en el medio anda bien! Es un jugador que puede meter un cambio de frente de 30 o 40 metros, y además le pega muy bien a la pelota.
–¿Qué cambió con Sabella?
–No, está todo igual.
–Por una cuestión de personalidad, quizá tranquilizó al equipo.
–Sí, Sabella es tranquilo. Lo conozco desde que era jugador, cuando lo traje de Inglaterra a Estudiantes. Yo creo que, más o menos, cada uno puso lo suyo, lo que le parecía. Y ahora la cosa está saliendo bien.
–¿Cuál es la función de Bilardo hoy en el seleccionado argentino? ¿Le sigue costando no dirigir?
–No, no, no. Lo mío está claro: director general de selecciones nacionales. El cargo y todas las cosas que tengo que hacer están escritos en mi contrato. Algunos no saben y dicen que soy mánager, pero no soy mánager. Soy Director de Selecciones Nacionales, quien se ocupa de todas las selecciones que están en el fútbol argentino. Y mi conexión directa es Julio Grondona.
–Sería un administrativo, un nexo, con una función más gerencial.
–No, también es deportiva, ¿vio? Porque generalmente estoy con el cuerpo técnico. Yo siempre dije que si el DT me pregunta, le contesto; y si no me pregunta, no. Y si hay alguna duda o veo algo, lo digo. Después, usted hace lo que quiere.
–¿Usted es hombre de consulta de Sabella y de su cuerpo técnico?
–Pero yo hablé con todos, ¿eh? Después el DT decide. Yo estoy más en la función de organización, ando de un lado para el otro. Si el DT me dice ‘Carlos, cómo es esto’, yo le digo. ¡Eh, la puta!, ellos saben todo lo que yo hice. Y hay cosas que me tienen que preguntar sí o sí.
–En Córdoba y Mendoza se advirtió una corriente de afecto distinta entre la gente y la selección.
–Sí. Y los jugadores también se portaron muy bien. En los hoteles y en las prácticas se brindaron: dieron notas y firmaron camisetas, sombreros, papeles; cualquier cosa.
–¿Sugeriría una vuelta a Córdoba para jugar eliminatorias?
–¿Por qué no? Hasta ahora, no tuvimos problemas. En Córdoba y en Mendoza nos trataron muy bien.
–¿Puede potenciarse el equipo ante rivales de otro continente?
–Inglaterra tiene muchos comunitarios... Italia no tiene recambio. Hay países que tienen muy buenas ligas, pero con jugadores extranjeros.
–¿O sea que Argentina podría llegar de candidato a Brasil 2014?
–Si mejoramos en algunas cosas, sí. Pero hay que seguir trabajando.
Lionel Messi es un capítulo aparte en el seleccionado argentino. Y también en la charla con Carlos Salvador Bilardo, quien opina desde la óptica del hombre que convive con el plantel en la intimidad.
–¿Qué puede decir de Messi que no se haya dicho?
–Hace un año o dos años yo dije “cuidado con Messi”. Porque lo quieren en Asia, lo quieren en África, lo quieren en Europa, pero viene acá y nosotros decimos que está mal, que no juega como en Barcelona, que esto, que el otro... Yo digo: no sea cosa que este pibe se enoje y que no venga más, ¿eh? Hay que tener cuidado. Porque este es buen buen buen jugador; y no lo digo yo, lo dice todo el mundo. Yo creo que a Messi hay que tratarlo con cierto cuidado. Ahora está rindiendo muy bien en el seleccionado argentino, y la verdad es que está bárbaro.
–Más allá de su indiscutible liderazgo futbolístico, ¿Messi puede llegar a convertirse en el estandarte del seleccionado argentino?
–Hay jugadores que son líderes por su carácter, y yo creo que es el caso de Messi. Todos lo quieren, y lo quieren bien. Él no grita, no manda, habla poco, es humilde, es tranquilo... Fíjese que en Barcelona cada vez que hace un gol todos van a abrazarlo. Y eso sucede porque es un tipo querible.

