Temas del día:

Brasil se va amargado y preocupado de Londres 2014

México le ahogó la fiesta a Brasil y lo dejó sin la medalla de oro que le falta en su rica historia futbolística para terminar de “cachetear” a una delegación que se vuelve con varias decepciones. Le espera más responsabilidad en 2016; en su propia casa.

12 de agosto de 2012 a las 07:12 a. m.
Brasil se va amargado y preocupado de Londres 2014
Brasil se va amargado y preocupado. (Foto: AP)

Cierto morbo recorrió a los argentinos en Londres. Es que ayer, Brasil perdió 2 a 1 la final olímpica ante México y no hubo quejas de parte de los albicelestes. Se podrá decir que la selección de Messi y compañía ni siquiera se clasificó para Londres 2012. Es cierto. Pero cuando juegan los "primos" la cuestión va más allá del pasado.

Brasil sigue sin conseguir el título que le falta. Ayer tuvo la oportunidad de oro nada menos que en el mítico Wembley; un Wembley lleno de brasileños que coparon la parada y que estaban seguros de que esta vez no se les iba a escapar. Pero al minuto de juego comenzó la pesadilla: el mejicano Oribe Peralta sorprendió a todos y metió el 1 a 0 que fue, a hechos vista, un golpe de nocaut. Luego, en el segundo tiempo, el mismo jugador metió el segundo y sobre el final pudo descontar la verdeamarilla (con un tanto del “increíble” Hulk).

"No es una decepción, hemos trabajado mucho y estamos tristes, pero no es una decepción", dijo un Marcelo triste, pero animado. Al fin y al cabo, eran subcampeones.

De todas maneras, era previsible. En la previa, Pelé había explicado por qué Brasil ganaría la medalla de oro. “Vine hasta aquí para ver cómo ganan. Por eso no fallaremos”, había dicho en la Universidad de Edimburgo, días atrás, adonde recibió una mención honorífica. Dicho y hecho.

El “mais grande” del mundo viene teniendo unos Juegos raros. Sus campeones mundiales, los favoritos, no llegan al oro. Han tenido dos sorpresas, en cambio: fueron campeones en gimnasia y en yudo, deportes en los que no esperaban llegar a lo más alto del podio. Y anoche, las chicas del vóley lograron la tercera dorada, algo que podrían repetir los varones cuando enfrenten hoy a Italia en la final.

Pero en otros ámbitos, como en la natación, se han quedado cortos y no esperaban irse con las manos vacías. Todavía se preguntan cómo fue que César Cielo, medalla de oro en los 50 metros libre en Beijing 2008 y récord del mundo en esa distancia, esta vez fue bronce. “No puedo creerlo”, dijo el nadador. En Brasil, tampoco.

El problema es que serán los próximos anfitriones de los Juegos Olímpicos, en 2016, y deberán dar muestras de que están a la altura. Como lo hizo Gran Bretaña, después de cosechar 28 oros para estar tercera (algo único en su historia). En Londres está el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, recorriendo las instalaciones del Parque Olímpico y tomando nota de las cosas que deberán repetir en cuatro años. Esta noche, su colega, el alcalde londinense, Boris Johnson (si contara chistes, sería un Luis Juez de pelo blanco), le entregará la bandera olímpica que llevará a Sudamérica.

Londres ha sido un ejemplo de organización, en la que los 10.000 de dólares que invirtió el Gobierno en mejorar el transporte se gastaron bien. Brasil tiene el desafío de al menos no desentonar ante tamaña demostración de eficiencia. “Creo que hicieron los mejores Juegos de la historia –dijo Paes ayer–. Vinimos por algunos consejos y usaremos las lecciones aprendidas en Londres para nuestro Río”.

Por lo pronto, la primera gran lección será comprender por qué en el fútbol jamás en la historia consiguieron un oro. Saben que en el futuro los espera su gente, a la que no podrán decepcionar ni en los Olímpicos ni en el Mundial de 2014.

Más de Deportes - Fútbol