Boyero: Caruso sabe hasta quiénes son los jugadores de la Liga Cordobesa
“Flaco”, de regreso. El delantero volvió al fútbol argentino luego de que Caruso Lombardi lo llamó a Bolivia para jugar en Argentinos Juniors. El jugador se muestra agradecido con el entrenador, para quien sólo tiene elogios.
–Hola, "Flaco", ¿cómo estás?–Ricardo. Todavía no conozco lo que es un desgarro en mi carrera.–¿Bajás a cabecear en las pelotas en contra todavía?–Sí.–Bueno, arreglá todo rápido y venite para acá. Yo quiero que estés.
Una impensada llamada a Bolivia permitió reanudar el contacto entre Hernán Boyero, cordobés de Río Segundo, y Ricardo Caruso Lombardi, quienes ya habían coincidido en Tigre. Años después, el ex-Instituto estaba en Bolivia con el Blooming y el técnico, armando su Argentinos. Caruso lo llamó, “el Flaco” se vino en pocos días, debutó ante Godoy Cruz y convirtió ante Colón y San Lorenzo.
–¿Cómo se dio lo tuyo en Argentinos?
–Estaba en Bolivia jugando para Blooming. Además, soy nacionalizado. Recibí un llamado de Omar Peirone, al que conozco por haber estudiado para martillero público y por haber hecho el contacto para ir a Tigre. Fue bastante rápido. Me dijo que Caruso me quería. Al día siguiente, me llamó el técnico y me preguntó cómo estaba físicamente y le fui sincero. Me hizo un par de preguntas más y me dijo que me viniera. Hablé con la gente del Blooming de Bolivia y no tuve problemas para irme. Yo estuve siete años allí. Se portaron muy bien. En cinco días, ya estaba en Buenos Aires.
–¿Te sorprendió?
–Caruso conoce todo el fútbol. Te aseguro que conoce hasta de la Liga Cordobesa, quién es su goleador. A él lo tuve en Tigre. Me preguntó todo. Y yo respondí con mi verdad. Llegué en pocos días. Un lunes estaba en Buenos Aires, el martes me entrené liviano y el jueves me subí al avión para ir a Mendoza con el plantel. Entré en el segundo tiempo, ahí.
–¿Caruso te dijo que arrancabas como alternativa?
–No. Nunca le dice a nadie nada. Tenés que pelear tu lugar. Sé como es. Por más que un equipo gane, puede cambiar el equipo. Estoy agradecido con él por esta vuelta. Tengo 33 años y volver al fútbol argentino me sorprendió. Pero no por Caruso. Igual me siento bien, con muchas ganas y entusiasmo. Los años pasan y no siento que tenga esa edad.
–En el gol a San Lorenzo, el centro necesitaba que forcejearas para ganar…
–Me siento bien físicamente. Le agradezco al DT. Debe haber tenido para elegir a unos 30 o 35 delanteros. Y se la jugó por Boyero. Ahora estoy viendo cómo hago para traer a mi familia. Me casé allá y tuve dos hijos.
–Sos hasta pronosticador...
–Me hicieron una nota para una radio y de ahí levantaron mi pronóstico del 3-0 a San Lorenzo que se dio el sábado pasado. Estaba convencido de que íbamos a realizar un gran partido. Fui muy optimista.
Una deuda grande
La historia del “Flaco”, Caruso y Argentinos tendrá varios capítulos, pero hay cosas que no se olvidan. “Tengo que llamarlo a Juan José Quinteros. Hace mucho que no hablo. Me ‘debe’ como una tonelada de falda entre los goles que hice en Bolivia y estos de ahora. Hace como dos años que no voy a Río Segundo. Qué linda bolsita voy a llevar”, dice Boyero.
Quinteros es el carnicero que se hizo célebre porque le regalaba dos kilos de falda cada vez que “el Flaco” anotaba un gol en Instituto. “La Boutique de la Carne de Juan José Quinteros, es el nombre de la carnicería. Le voy a dejar que ponga un anuncio en la ropa, quizás, ja”, agregó Boyero.
“Todas las donaciones que recibía en Córdoba, porque primero fue carne pero después me mandaban de todo, las juntaba y las mandaba a un comedor que se abrió en Instituto. Llegamos a darle de almorzar a unas 150 personas. Y si en Argentinos me mandan algo, seguro que hago lo mismo para que puedan comer los pibes. Ellos son el futuro del país. Pero a eso hay que hacerlo bien. No es de un día para otro”, dijo “el Flaco”.
–¿Tenés algún oficio?
–Desde que comencé en el fútbol estoy un poco mejor, pero sigo siendo chatarrero. Es un negocio que tenemos con mi familia en Rio Segundo.
–¿Qué recuerdos guardás de la Gloria?
-Lo sigo siempre. Y tengo el mejor de los recuerdos. Allí debuté, hice el primer gol y me hice un nombre. Tengo infinidad de amigos. Viví en la pensión el club de la calle Saráchaga. Tengo muchos recuerdos. Fuimos campeones y ascendimos. Aquella noche del gol de Riggio, con el gol de oro. Pude jugar en Primera División. No tuve muchas chances de jugar, pero soy un agradecido a Instituto.
