Boca, un campeón que se reinventó
En forma anticipada, el Xeneize se coronó en una campaña en la cual tuvo buenos números y se renovó a tiempo.
Boca se consagró ayer nuevo campeón argentino gracias a la derrota 1-0 del escolta Banfield con San Lorenzo. El centro de la fiesta fue Bahía Blanca, donde el plantel xeneize espera el partido de hoy a las 19.45 frente a Olimpo por la 29ª fecha del torneo. Desde allá, el sur bonaerense, los festejos se extendieron a todo el país.
Los números no mienten
Boca es uno de los dos equipos que más veces ganó (17 partidos), el que menos perdió (3), el más goleador (58 tantos) y uno de los tres a los que menos goles le marcaron (22). Lideró el campeonato durante 15 fechas (tomó la punta en la 13° jornada y no la soltó más) y fue inquebrantable en cada cruce con los otros cuatro grandes: de 15 puntos posibles, ganó 12. Batió consecutivamente a San Lorenzo (2-1), Racing (4-2) y River (4-2) en aquella seguidilla exitosa de fines del año pasado y en este, perdió 3-1 con River y arrasó 3-0 a Independiente en la Bombonera.
Pero ni siquiera esa marcha triunfal y esos números irreprochables alejaron a Boca de las críticas y los señalamientos negativos. Hubo pocos partidos en los que el equipo redondeó una imagen convincente y muchos encuentros en los que aún ganando, las dudas pesaron más que las certezas. Tal vez haya influido el estilo de juego elegido por Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, que apuntó más a la eficacia que al brillo. Boca planteó un fútbol vertical y directo, sin tanto toque y circulación. La idea fue presionar bien arriba, no perder el tiempo en una posesión estéril y atacar por las puntas, ensanchando el frente ofensivo con la subida de los laterales en combinación con el cordobés Cristian Pavón y el controvertido Ricardo Centurión. Darío Benedetto, el goleador con 18 tantos, fue el encargado terminar esos avances. Y lo hizo todo lo bien que debe hacerlo un centrodelantero boquense.
En verdad, los mellizos Barros Schelotto armaron dos veces al Boca campeón. El primero abarcó de la primera fecha (0-1 con Lanús) a la 14ª (4-1 con Colón) y tuvo como eje a Carlos Tevez y la polémica respecto de si debía jugar como centrodelantero bien arriba o como media punta por detrás de Benedetto. “Carlitos” fue expulsado en la segunda fecha ante Belgrano (3-0), volvió tres jornadas más tarde y tuvo su tarde sublime ante River en el Monumental (4-2) con una actuación deslumbrante.
Tentado por los millones chinos, Tevez se marchó en el receso con 5 goles en 11 partidos. El equipo se fue puntero a las vacaciones y tras la larga pausa del verano, retuvo esa condición. Con el regreso de Fernando Gago luego de una nueva rotura de su tendón de Aquiles, el afianzamiento de Pablo Pérez y el uruguayo Rodrigo Bentancur como sus laderos en la media cancha y Centurión desequilibrando por las dos bandas del ataque, Boca ofreció una segunda versión ganadora que, curiosamente, tambaleó más en la Bombonera que fuera de ella.
Como local, Boca cayó 2-1 ante Talleres en una noche inolvidable para la “T”, empató 1-1 con el endeble Patronato y volvió a caer 3-1 ante River, la tarde que el título pareció vacilar. Entonces mostró carácter Guillermo. No le tembló el pulso para cambiar la defensa casi entera (salieron Peruzzi, Vergini y Fabra, entraron Jara, Magallán y Silva) y reforzó el medio con el colombiano Wilmar Barrios, convertido en nuevo ídolo.
En la recta final, los goles clave de Benedetto hicieron el resto. “Pipa” marcó ante Newell’s (1-0), con Huracán (1-1) y dos más contra Independiente (3-0) y esa es otra gran razón de este título: los delanteros cumplieron. Entre Benedetto, Pavón, Centurión, Walter Bou y Tevez anotaron 45 de los 58 goles que jalonaron el camino del nuevo campeonato. Ese que desde anoche festeja, a lo grande, medio país futbolero, o casi.