Boca-River: a nadie le sobra nada
Superclásico. El Xeneize jugará sabiendo que si gana puede hundir a su archirrival en la reválida. En tanto que el Millonario buscará un envión anímico para el final del torneo.
Que una derrota ante Boca pueda hundir a River en la fatídica zona roja de reválida, le otorga un condimento especial a la nueva edición del superclásico del fútbol argentino que se jugará el domingo, a las 16 en la Bombonera, con el arbitraje del cordobés Héctor Baldassi.Pero a Boca tampoco le sobra nada como para mirar con optimismo su porvenir. Llega mejor sólo porque el domingo pasado le ganó 2-0 a Argentinos en La Paternal con goles de sus ídolos Martín Palermo y Juan Román Riquelme. En tanto que River cayó 0-2 ante All Boys en el Monumental. Pero una derrota ante el tradicional rival reabrirá las viejas heridas y reactivará las antiguas desconfianzas e internas dentro del plantel y entre los dirigentes.
De perder, Julio César Falcioni no dejará de ser el técnico xeneize, pero quedará seriamente tocado en su continuidad. Lo salva una sencilla razón: en el Torneo Apertura 2010, su antecesor, Claudio Borghi, debió dejar su cargo tras la derrota por 0-1 en el Monumental. Y sería inaceptable que River le eche a Boca dos entrenadores en la misma temporada.
Si Boca no gana (y mucho más si pierde), Falcioni volverá a ser apuntado por quienes sostienen que tiene una idea muy conservadora del juego, impropia del club. El entrenador firmó contrato hasta diciembre y en público y en privado reitera que sólo lo sacarán del puesto "con un escribano". Por las dudas, ya alista la pretemporada de cara al próximo Torneo Apertura y aunque lo desmienta, le pasó al presidente Jorge Amor Ameal, una lista de seis refuerzos que pretende para reforzar el próximo plantel.
Pero Falcioni sabe que, alejado por completo de la posibilidad de dar pelea por el título, el superclásico del domingo será, acaso, la última chance de salvar una campaña decepcionante y mejorar la relación con la gente. Una victoria le renovará el aire para las cinco fechas restantes. Resulta ocioso decir qué pasará en el llamado “Mundo Boca” en caso de una derrota. Si eso sucediera, hay quienes dicen que Palermo podría anunciar su retiro inmediatamente después del partido.
Además, hay para los xeneizes una motivación a dos bandas: hundirlo a River en la zona de reválida de la que hoy está a dos puntos y en la que entraría en caso de perder y si Olimpo le ganara a Independiente. Y, en paralelo, alejarlo casi definitivamente de la lucha por el campeonato.
Los Millonarios pondrán en juego en la Bombonera, donde no ganan desde el Clausura 2004 (1-0 con gol de Fernando Cavenaghi), quizá bastante más de lo mucho que de por sí está en disputa cada vez que se enfrentan los dos equipos más grandes del fútbol argentino. Por eso, se descuenta que el técnico Juan José López ordenará un planteo cerrado y cauteloso, destinado más a no perder que a buscar el triunfo desde el pitazo inicial.
En los pasillos del Monumental se le reprocha al DT no haber podido conseguir del plantel, el salto cualitativo necesario como para haber zafado ya de la lucha por evitar la reválida. De allí que un traspié en la Bombonera agigantará esos cuestionamientos y también, los miedos a un final de campeonato rodeado de angustias.
Si, por el contrario, River le ganara a Boca obtendrá el envión anímico indispensable para seguir peleando por la permanencia y también, para discutirle a Vélez el título.
Será pues, para los dos, un partido bisagra, definitorio de muchas cosas de cara a un futuro que tanto para los boquenses como para los riverplatenses se presenta con más incertidumbres que seguridades.