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Belgrano y un día a las brasas: caras largas en la práctica

Para superar el bajón, el plantel comió un asado en el predio. Pero hubo caras largas, un grupo lo hizo en el vestuario, otros junto a la parrilla y algunos se fueron.

03 de marzo de 2016 a las 11:28 p. m.
Belgrano y un día a las brasas: caras largas en la práctica
Belgrano necesita imperiosamente de un triunfo. (Foto: LVI)

La jornada del jueves en Villa Esquiú se perfumó por el aroma que arrojó la carne a las brasas. Un importante parrilla desde temprano asó distintos cortes que se prepararon para servir como almuerzo al final de la práctica.

Pareció un ritual para ahuyentar los malos espíritus antes del partido con Sarmiento de mañana a las 19.15.

Previo a la comida hubo un ensayo futbolístico y antes una charla de los jugadores en el vestuario.

Tras el trabajo, cuando el equipo no quedó confirmado y las dudas del entrenador se mostraron en el medio y adelante (aseguró que hoy confirmará el 11 para medirse con el verde de Junín), las brasas se pusieron más intensas y el calor cocinó la carne a pleno.

Uno de los utileros y el en­trenador de arqueros, Marcelo ­Misetich, se hicieron cargo del asado.

En tanto, Lucas Acosta y César Rigamonti, tercer y cuarto arquero, trabajaron en la soledad de los olvidados, se dieron indicaciones y prepararon ejercicios, pusieron los conos, buscaron los balones y dejaron el sudor en la cancha dos, donde detrás de ellos los titulares y suplentes hicieron la práctica.

Bieler

La pechera contra el piso que arrojó con vehemencia

Bieler

, después de estar del lado de los suplentes y su salida por una puerta por la que nunca lo hace, antes de la comida y como para esquivar a todos, muestran el humor del punta que llegó como “el” refuerzo y no es titular.

Márquez también se fue enojado, porque se siente fuera del equipo por la molestia en el tobillo derecho. Ayer probó toda la práctica, pero para el lado de los suplentes. El DT aseguró que lo espera hasta hoy, pero "el Cuqui" se mostró molesto.

Los juveniles que vieron el ensayo desde uno de los bancos de la cancha dos, tampoco se los ve muy felices, en especial cuando el equipo principal hizo un movimiento en el medio juego.

Salió Velázquez para el ingreso de Prediger, Farré pasó a la derecha, Etevenaux fue a la izquierda y el trabajo salió “feito”. Ellos, sólo miraron y refunfuñaron por lo bajo.

Las caras largas se ven por todos los rincones, los que no juegan porque no lo hacen, un defensor hasta habló de llegarse por la sede reunirse con algún dirigente y pedir la rescisión de contrato.

Otros porque entienden que deben estar y muchos porque nada se está dando como se pensó.

La “B” sumó hace unos días un coaching, que deberá trabajar mucho para torcer el rumbo que va tomando la interna del celeste y que no termine por quebrarse.

La crisis es futbolística, por ahora, pero como dice Zielinski: “No murió nadie. Se perdió un partido en el que se jugó mal. No hay que dramatizar”, pero no se vive con tanta calma por Alberdi.

Al momento, las brasas están a pleno.