La temporada 2021 del equipo mayor de fútbol de Belgrano, el que jugó el torneo de la Primera Nacional, marcó el sinsabor de no ser lo que se pensaba y de chocarse con la realidad de que el sexto lugar en una zona de 17 equipos fue la mejor posición factible de conseguir.
Un año en el que la palabra “fracaso” rondó en todos los rincones, en las que el propio presidente Luis Artime y el empleado Iván Obolo la sostuvieron desde el inicio de la campaña, cuando la vara se colocó entre esta y el ascenso. Y como el ascenso fue una chance que nunca estuvo cerca, el fracaso se quedó con el protagonismo en el cierre de la temporada.
Pero escalones más abajo las cosas se hicieron de otra manera, muchos años de trabajo bien hecho siguen dando su fruto y se lograron los objetivos deportivos planteados.
Los títulos de los más pequeños no llevarán al Pirata a jugar con los grandes del fútbol nacional, pero seguramente se podría decir que fueron una caricia para el alma del sufrido simpatizante Pirata.
En AFA
Las divisiones juveniles que participaron en AFA, en la Primera Nacional, tuvieron un año más que destacado, porque aunque hubo algunos enroques en las direcciones técnicas y hasta incorporaciones en este rubro, se consiguieron varios campeonatos en los dos certámenes que se disputaron.

En el primer semestre, el torneo se jugó dividido por zonas y cada ganador de grupo se quedó con el título. Aquí, a los celestes les correspondieron cuatro galardones de las seis categorías: quinta, sexta, octava y novena.
En el segundo semestre, el certamen cambió, porque además de los grupos, los ganadores se midieron en cruces directos con equipos de Buenos Aires en las instancias de semifinales y finales. Y fueron tres vueltas olímpicas y un subcampeonato lo que se cosechó. Los títulos quedaron en cuarta, quinta y octava, y se perdió por penales en el cruce de séptima.
Por encima de los juveniles, con varios profesionales, pero todos ellos surgidos desde las juveniles del club, la reserva que condujo Norberto Fernández se quedó con el primer certamen de la divisional tras ganarle a Gimnasia de Mendoza, en el estadio Malvinas Argentinas.
Fue una gran experiencia y la posibilidad de que muchos de los más jóvenes que están en el plantel superior, y les cuesta ganar minutos, tuvieran una oportunidad concreta de sumar minutos y juego en cancha.
En LCF
La primera local no tuvo un gran año y terminó con un andar desparejo que no le permitió pelear por el título de Córdoba, pero en divisiones inferiores la cosecha fue otra, porque cuarta, quinta séptima, octava, novena, decimoprimera y decimosegunda se quedaron con sus campeonatos. Siete de 12 no es poco. Además, la reserva también levantó el trofeo y las cebollitas obtuvieron el certamen que disputaron.

Una gran cosecha general en un torneo que lo tiene siempre como protagonista y que es otro de los pilares para la formación de jugadores del Celeste.
Enrique Borelli, nuevo Coordinador General de Divisiones Juveniles del club, aseguró que para él los torneos de la Liga Cordobesa tienen un valor especial –”les presto muchísima atención” dijo– y que en su paso por Newell’s tuvo la oportunidad de promocionar “jugadores de la liga hacia el equipo mayor sin pasar por las inferiores de AFA”.
El femenino fue un capítulo aparte
Campeonas en la Liga Cordobesa y en la Primera C de AFA, el fútbol femenino cumplió con los objetivos planteados. Belgrano es pionero en esta divisional y un poderoso. La fuerte inversión de dinero que le proporciona al femenino le permite marcar una diferencia que se ve reflejada en resultados deportivos.
