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Belgrano, te silbo porque te quiero mucho

El empate en cero con Quilmes dejó escuchar la reprobación de la gente por la falta de resolución del equipo celeste.

30 de octubre de 2016 a las 08:49 a. m.
Belgrano, te silbo porque te quiero mucho
Caras largas. La gente se fue masticando el sabor amargo de un empate con gusto a poco. El equipo no responde a las expectativas que se habían generado en torno a él. (Sergio Cejas).

Cuando el final del juego ante Quilmes quedó decretado, la gente quiso decir "no me gustó" y lo hizo haciéndose escuchar con una silbatina de absoluta muestra de reprobación. El 0 a 0 ante el Cervecero, tercero en Córdoba en lo que va del torneo, fue otra muestra de que al Pirata le está costando muchísimo cerrar las jugadas de ataque. Y el silbido de la gente es casi un signo de interrogación por la falta de comprensión que tienen los de la tribuna sobre lo que hacen los de corto.Pero no pasa solamente por la incomprensión del hincha, pues de a ratos los jugadores se confunden tanto que hace complicado descifrar que quieren hacer.

Los volantes corren sin dirección, la pelota no tiene un destino cierto y muchas veces es tan forzado todo lo que el equipo hace, que el sacrificio supera a las ideas.

“Teté” González cambia los sistemas, mueve las piezas, reemplaza jóvenes por experiencia, da marcha a tras y vuelve sobre sus decisiones, pero no hay caso, no hay respuestas desde la cancha.

“Es comprensible que la gente se enoje”, asegura el entrenador, quien sostiene: “Hemos elegido un camino para recorrer, pero si ante el primer obstáculo vamos a decir que no y nos vamos hacer otra cosa que no es la que trabajamos, estaríamos cometiendo un error”.

Quiero pero no puedo

El Belgrano de “Teté” quiere diferenciarse del de Zielinski en la manera de jugar. Lo trabaja a lo largo de la semana y todos los actores están convencidos que así debe ser. Pero después, a la hora de la verdad se le está complicando, porque la movilidad se transforma en tumulto, la velocidad en imprecisión y la toma de decisiones en los metros finales ha sido casi siempre desacertada.

"Hoy estamos mucho más cerca de lo que es mi idea y tenemos que aferrarnos, porque es el momento en el que los resultados no son lo que esperamos", dijo González.

Es cierto que el equipo quiere jugar a otra cosa, el tema es que no le sale.

Pero no es una cuestión de resultados solamente. Más allá que estos muestran la falta de juego, porque lleva ocho partidos y metió tres goles, consiguió siete puntos y no ganó de local. Sino que su juego tiene tantas intermitencias que de a rato aburre, porque hay calesitas en el medio, improlijidad en la salida y falta de potencia ofensiva, con lo cual son ganas que han perdido la idea final.

“El murmullo final de la gente es lógico, porque no podemos regalarle un triunfo”, dijo Olave, quien después aseguró: “Belgrano tiene claro lo que quiere, porque menos el partido con Boca, hemos sido superiores a todos los rivales, pero hemos cosechado poco ¿Por qué? Porque debemos tomar mejores decisiones en los metros finales”.

Así está el Celeste, tratando de definir si está bien lo que hace, si sus decisiones son equivocadas o no, si los que están en cancha son los adecuados para cambiar las resoluciones finales que lo ayuden a torcer los partidos en su favor.

La manera que quiere jugar por ahora no se refleja a pleno en cancha. Hacer girar la pelota de un lado a otro, sin la presencia de volantes que rompan, sin un pase seguro entre líneas y sin convertir goles, la hacen al menos, una forma no tan clara.

La “B” quiere cambiar y ser un equipo distinto al del “Ruso”, pero para lograrlo deberán sus futbolistas entender cual es el papel de cada uno en cancha.

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