Belgrano-Talleres, la final del fútbol femenino de la Liga: la historia detrás de las jugadoras
Desde 2005 que se juega el torneo y, por primera vez, las Piratas y las Matadoras definen el título. La historia de mujeres que se criaron jugando al fútbol con varones.
Esto es fútbol. Y es más que un juego, más que un deporte. Es un modo de vivir, un modo de ser. Para ellas y para quienes las rodean. Con matices, la historia de cada una tiene un origen similar: cuando veían una pelota se les iluminaban los ojos y se les encendía ese fuego interior llamado pasión. Sólo así derretían los prejuicios de ser nenas y haber nacido para ser princesas. Es que en realidad querían ser más: reinas, y del fútbol.
Son las chicas de Belgrano y de Talleres, que hoy, a las 17, en el estadio de la Liga Cordobesa, jugarán la final de la temporada. Por primera vez, los equipos de fútbol femenino de la "B" y de la "T" definirán un título de campeón.
No será la final del siglo, la famosa de 1998 en el viejo Chateau, esa del penal del “Lute” Oste y la del tiro libre del “Chiche” Sosa, pero seguramente de la historia del partido de hoy surgirá (recontra vale la redundancia) una nueva historia para el fútbol femenino local.
La Liga, un mundo aparte
Las chicas del Celeste y el Matador están insertas en una movida en pleno auge, como el fútbol femenino. La Liga Cordobesa organiza torneos desde 2005 y Belgrano fue uno de los pioneros en la competencia. Talleres se sumó tiempo después y, rápido, se posicionó como contendiente.
En la Liga se ven hechos pocos comunes para otros ámbitos. Como una arquera de más de 50 años, como una madre y una hija en el mismo equipo, como tres hermanas jugando en tres equipos diferentes o como una chica de 14 años tirándole un caño a una de 30 y pico.
Juegan un fútbol técnico, describen los entrenadores. Raspan como los nenes, también aclaran. Tienen la misma esencia: los goles se gritan con todo, las pelotas divididas se pelean "a muerte", hay algún que otro insulto piadoso entre forcejeos y todo lo que se ve en un picado o en el fútbol profesional. Esto es fútbol. Femenino o masculino, es un rótulo. A ese perfil lo muestran en La Voz del Interior, para una sesión de fotos.

Modelos de jugadoras
De entrada, las chicas se tiran bromas: “Ahora nos vamos a hacer las modelos, ja”. Se mezclan los colores azules y blanco con celeste, se dan un beso, pero aclaran: “Cuando arranca el partido es otra cosa”. Sí, son bravas las chicas.
A Belgrano lo dirige Carlos Lloveras, uno de los entrenadores precursores del fútbol femenino en Córdoba. A Talleres lo entrena Víctor Vilchez, de amplío conocimiento en la formación de jóvenes futbolistas. Se nota que ambos tienen un toque especial para el manejo de grupos. Se nota por la onda que tienen con las chicas. "El respeto es todo, como en cualquier ámbito", coinciden en la fórmula del éxito para un vestuario del que deben entrar y salir según los momentos de intimidad.
Luis Galván, director de las escuelas de fútbol Talleres, acompaña la delegación. Las chicas, todas, lo miran con el respeto del caso: ¡Es un campeón del mundo!
De Belgrano están cinco integrantes del equipo. De Talleres, tres. Todas se criaron jugando al fútbol con varones, los que les dio “un plus” técnico y físico que les permite marcar diferencia en primera.

Historias máximas
Gisele Montenegro es volante, tiene 25 años y no jugará la final porque se rompió los ligamentos cruzados en un partido contra... Talleres. "Así de 'en serio' se juegan estos partidos, ja", dice en tono divertido. "Desde que tengo memoria juego al fútbol. Y eso no me hace menos mujer. Siempre me bancaron mis viejos", se pone más seria.
Yohana Borgobello tiene 28 años, le dicen "la Piojo". Juega de enganche o mediapunta. Y es tan picante que hasta estuvo federada en su Colonia Caroya natal jugando para un equipo de varones. "¿Me trataban como una nena? No, ja, sabés cómo me pegaban, ja", cuenta. "¿Si mis papás estaban tristes porque yo quería ser futbolista? No, para nada, mi viejo va a todos los partidos", explica.
Todas se criaron jugando al fútbol con varones, incluso, una de ellas compitió a la par de ellos en un torneo.
Florencia Barraza tiene 20 y ojos celestes. Hasta en eso es de Belgrano. Nació futbolísticamente... en el patio del colegio Corazón de María. En esos partidos armados con pelotas de papel o medias, esta defensora central era la barrera para los chicos. Una frase suya que la pinta: "Siempre dejo todo".
Mariana Sánchez tiene 26 y se define: "Soy muy zurda, ja, ja". Es lateral-volante. Siempre fue una más en los partidos con los hermanos y cuando probó con el vóley no se enamoró como sí lo hizo con el fútbol. Estuvo un tiempo jugando en Buenos Aires. Tiene carácter y avisa: "Las finales se ganan".
Antonella Chanquía, de 19 años, tiene un gesto pícaro, se nota que es clave para el grupo. Es delantera. "Me falta gol, ja ja", dice para que las compañeras aclaren que está mintiendo. Nacida en La Calera, se crió pintándole la cara a los primitos en los picados. En algún momento pensó en no jugar más, pero hace dos años que está en Belgrano y ve que tiene "futuro".

Y en Talleres están las hermanas Muñoz. Sofía, de 16, está en el diario. La lateral es una "veterana" que pasó por muchos clubes desde que se inició en All Boys. Una de sus hermanas fue mamá y ya está jugando nuevamente en la "T".
Costanza Villarreal, de 14 años, también lateral, era la nena mimada de una escuelita de fútbol de barrio San Carlos, donde jugaba con nenes. En algún momento intentó con gimnasia rítmica, pero... no. Lo suyo es el fútbol.
Sueñan con ser jugadoras profesionales, aunque por ahora en Argentina el fútbol femenino está en desarrollo.
Lo mismo que para Milagros Cisneros, de 15, una delantera pequeñita que tiene gambeta y gol. Su papá, DT de inferiores en Las Flores, le dio a ella y a sus hermanas el gen futbolero. Desde los 12 que anda haciendo estragos con las defensas adversarias. Siempre con la banca de papá y la familia.
Todas aseguran que están bien los clubes, que las tratan "como jugadoras de fútbol". Les encantaría poder hacer carrera profesional, como los chicos. Saben que por ahora no se puede, pero también saben que están abriendo puertas para las próximas generaciones.
Ya no hay más fotos por hacer en el diario. Y llega la despedida. "Les ganamos el sábado", le tiran las de Talleres. "Ya vamos a ver", devuelven, desafiantes, las de Belgrano. Y sí, esto es fútbol. Y es, además, ¡un clásico Belgrano-Talleres!
Lo que tenés que saber para la final
Belgrano ganó la temporada regular, mientras que Talleres se impuso en la liguilla, instancia en la que en semifinales eliminó a Belgrano. En lo que va de la temporada, se enfrentaron cuatro veces. Dos triunfos de la “B” y dos empates (por penales la “T” se impuso tras esos empates).
Hoy, la final es a las 17, en la cancha de la Liga (en Silva de Gurruchaga y Medeira, Barrio Guiñazú Sud). Las entradas: 60 pesos las generales; y 30 para menores y damas. Pueden ingresar ambas hinchadas.