Belgrano, Talleres e Instituto valoran el "proyecto"
"Cómo vamos a despedir al entrenador si en todo momento estamos hablando de un proyecto. Sería una gran incoherencia. Nos vamos a equivocar si sometemos el andar de la institución a los resultados".
El concepto pertenece a un dirigente del fútbol cordobés, quien lo expresó el año pasado en un momento en que el primer equipo de su club atravesaba una etapa de incertidumbre deportiva.
Ese pensamiento es una rareza dentro del intolerante fútbol argentino, aunque no tanto en la plaza Córdoba, donde los tres clubes más populares –Belgrano, Talleres e Instituto– han logrado en los últimos tiempos darles continuidad a sus técnicos y mantenerse firmes ante la tentación de cortar al DT como recurso rápido para superar una crisis.
A tal punto es así que, cuando puede, cada una de las dirigencias se encarga de aclarar que una salida de Ricardo Zielinski, Frank Darío Kudelka o Héctor Rivoira se debería a un hecho a todas luces excepcional y reducen un potencial alejamiento a la decisión casi exclusiva y particular de los mismos técnicos.
Es destacable esto de apostar a un "proyecto" y ejercitarlo, para que trascienda la mera declamación en un ambiente que tiene asimilado como una costumbre –cuestionable desde todo punto de vista– que los DT sean el único resorte en la mala, caso la Primera División argentina, donde ya hubo nueve cambios de conductores y hasta Boca, uno de los dos clubes más popualres e importantes del país echó a Rodolfo Arruabarrena y lo reemplazó por Guillermo Barrios Schelotto.
Mientras tanto, Córdoba resiste y su actitud es plausible.
