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Belgrano-Lanús: un punto como para empezar

Punto de apoyo. Aunque tuvo el triunfo en sus manos, el empate ante Lanús no debería decepcionar a ningún pirata. Los socios coparon el Kempes.

11 de febrero de 2014 a las 08:13 a. m.
Belgrano-Lanús: un punto como para empezar
No se guardaron nada. El manotazo de Marchesín sobre un puñado de jugadores de Belgrano y de Lanús es una buena síntesis de un partido muy emotivo. // Foto: Pedro Castillo

"Belgrano, mi buen amigo...". El hit que se contagió desde la popular al resto del estadio se hizo himno en la noche del Kempes. Avisaban que, en la campaña que se inició, apoyo no le va a faltar al Pirata. Es que en la multitud, la misma que suele acompañar al equipo en cada presentación, esta vez tubo un ingrediente más: casi todos los que pintaron de celeste el estadio tenían su carné de socio.¿Cumplió el partido con semejante expectativa? Tuvo emotividad, un resultado cambiante y ninguno se guardó nada, aunque los dos se quedaron con la sensación de que pudieron ganarlo. Pero el hincha de la "B" no se tiene que confundir. El 2-2 ante Lanús es un punto de apoyo que puede llegar a cimentar esa gran campaña con la que sueñan los hinchas.

Para graficar la envergadura del rival y su momento deportivo, basta un dato: con el de anoche, son 17 los partidos consecutivos que Lanús lleva sin perder (entre torneos locales, Copa Sudamericana y Copa Libertadores).

Sin embargo, ayer estuvo a punto de sucumbir ante un Belgrano que había cerrado el Torneo Inicial con tres triunfos en serie y al que le faltó poco para extender la racha en su presentación en el Final.

Para el que estuvo en el estadio y también para el que lo vio por TV, la sensación es ambigua. ¿Cómo conformarse con un empate, cuando el triunfo le pertenecía hasta los 30 minutos del complemento, después de haber arrancado perdiendo? El razonamiento es válido. Pero, cuando las sensaciones se hagan a un lado para dar lugar al análisis, seguramente la coincidencia será plena: el empate estuvo bien.

También se podrá esgrimir que el árbitro Silvio Trucco le anuló mal un gol a Santiago Silva (a instancias de uno de sus colaboradores) por un offside inexistente; o que Juan Carlos Olave tuvo dos intervenciones fundamentales para evitar una nueva caída de su valla. Es cierto. Pero, más importante debería ser el hecho de que Belgrano le presentó dura batalla al último campeón sudamericano. Lo del Pirata no fue casual, ni producto de un par de golpes aislados.

Aún cuando el equipo todavía no está "fino", los del "Ruso" Zielinski sacaron otra chapa. Ya no sólo se trata de un "equipo duro", sino de uno que se anima a presionar e intimidar al más pintado. ¿Todavía lo tildarán de defensivo, aún cuando el Pirata es, después de Lanús, el equipo más goleador de la temporada?

Ese “saber que se puede” lo hizo sucumbir a la tentación de jugar al “golpe por golpe”, que cerca del final lo terminó traicionando. Es lo que pide la gente: que vaya al frente. Belgrano no los defraudó.

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