Belgrano: la fiesta popular sepultó al murmullo
Todo celeste. Belgrano volvió a ganar luego de 12 fechas y lo hizo con una convincente goleada, que se vivió intensamente en la popular Artime.
"Hoy hay que ganar, como sea", era la frase más escuchada en la popular sur en la previa del partido que Belgrano le ganó brillantemente 3-0 a Atlético de Rafaela. La expresión encabezaba el ranking del murmullo popular. Le seguía otra que inquietaba a casi toda la familia celeste, en la que entran hinchas y dirigentes: el cuchicheo sobre la posibilidad de una interna en la barra.
Los dos murmullos se evaporaron con el correr de los minutos. El primero por la brillante exhibición de fútbol que brindó Belgrano, quizá la mejor del Pirata desde su regreso a Primera; el segundo se diluyó por varios factores. Porque el triunfo no dio lugar a peleas; porque hubo un intenso control policial (Milagros, una adolescente se quejaba en la popular porque la requisaron dos veces y por ese motivo entró con el partido ya comenzado); y porque en la tribuna hay un mensaje plasmado en una bandera pegada sobre el acrílico de la popular ("sólo para entendidos" y una rata tapada por la señal de prohibido).
Por las causas que fueran, en la tribuna Luis Fabián Artime se vivió una fiesta intensa, celeste, tan celeste como el cielo que ayer a la tarde desnudó los rayos del sol que pegaron fuerte en el rostro de los hinchas piratas.
Una fiesta que tuvo sus picos de emoción con los tres goles, con la casi dos decenas de tantos errados en la zona que custodiaba Esteban Conde, el arquero de la Crema y con varios lujos de Lucas Zelarayán que despertaron tres grandes ovaciones (a los 22 del segundo tiempo, a los 38 y con el partido terminado).
Una fiesta popular que, también hay que decirlo, se vio regada por algunas medidas de ferné ingresadas clandestinamente y desnudando, como el cielo al sol, la vulnerabilidad de los controles policiales. Por caso, va un ejemplo. "Está joya", dijo un muchacho luego de entrarle con todo a un preparado mientras tres de sus amigos lo seguían. Minutos antes, uno de ellos había sacado del bolsillo un globo cumpleañero, de color naranja, y volcó su contenido en un vaso de telgopor con una bebida cola. Preparado el "fernezazo", los muchachos encararon escalones abajo para ver, disfrutar y gozar del segundo tiempo.
Y se fue consumiendo la tarde, como el ferné y otras yerbas, entre las gambetas de los celestes (ayer vestidos de blanco), los rostros castigados por el sol y las gargantas rojas por tanto desahogo, por tanta necesidad de gritar y festejar un triunfo que se hizo esperar (Belgrano llevaba 12 partidos sin ganar) pero cuando llegó lo hizo con todo, con lujos y brillo, como para tentarse a citar el viejo adagio popular: ganó, goleó y gustó. Por esto y mucho más, el murmullo le dio paso a la fiesta popular y ayer la alegría fue toda del Celeste.