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Belgrano, entre la impotencia y la tristeza

Sólo un milagro permitirá que la “B” evite el descenso. “Somos responsables absolutos de la situación en la que estamos”, sostuvo su técnico, Diego Osella.

01 de abril de 2019 a las 08:23 a. m.
Belgrano, entre la impotencia y la tristeza
POR EL PISO. Marcelo Herrera, como Belgrano, no hizo pie ante Lanús. (Federico López Claro / La Voz)

Doloroso y lento es el último tramo de Belgrano en la Superliga. A cada oportunidad que alimenta la esperanza de permanencia, el Pirata le responde con un fracaso dentro del campo.

El domingo llegó al juego de Lanús otra vez dependiendo de su propia suerte para alcanzar la fecha final con la chance de seguir en Primera, pero jugó mal, se equivocó un montón y perdió 3-1, lo que lo dejó a un paso de la B Nacional.

Diego Osella mostró el abatimiento de la derrota y fue autocrítico a la hora de enfrentar los micrófonos. “Después del empate tuvimos un par de aproximaciones, hasta la jugada en la que pecamos de infantiles, no acomodamos el cambio y se nos escapó el partido. Son demasiados errores para un momento crítico en un equipo emergente como el nuestro”, fueron sus primeras palabras, refiriéndose al segundo gol Granate, cuando Quiroga dejó la cancha por lesión y el equipo no tiró la pelota afuera para que ingresara Almeida y pudiera reacomodar la línea de fondo.

Pero está claro que la “B” se encuentra donde se encuentra, no por este partido de ayer, sino por una serie larguísima de equivocaciones que parecían más que evitables, pero que ahora se pagan con el sinsabor amargo de lo que pensaron sería y no fue.

"Los errores fueron evitables y nos condicionaron. Jugamos un primer tiempo sin ritmo, nerviosos", agregó el entrenador, quien después describió al vestuario como "cargado por un momento muy duro para todos. Pero salgo a hablar por respeto a ustedes (los periodistas), porque me sería más sencillo subirme al micro e irme en silencio".

Y el camarín visitante en Lanús fue un cúmulo de silencios y algunas lágrimas en aquellos que sienten al Pirata metido en el corazón, como Juan Carlos Olave. Hubo presencia nutrida de dirigentes, de los cuales algunos salieron con la vista clavada en el piso sin poder mirar a los ojos a los que estaban en las cercanías del transporte que los llevaría a Aeroparque para emprender el regreso a Córdoba.

“En estos partidos no se pueden cometer los errores que cometimos. Eso lo sabe el jugador, lo sabemos nosotros, lo saben todos. En esta instancia, con un rival complicado, lo primero que se debe hacer es entrar con mucha atención y no lo hicimos, nos pasó con Racing y ahora, empezar a remar con un gol evitable. Lo vi muy nervioso al equipo”, prosiguió el DT.

Hasta el final

La voz quebrada en medio de una situación límite en la que nada depende del Celeste el técnico aseguró que “obvio que voy a seguir hasta el final”, dejando en claro que no dará un paso al costado antes del cierre de la Superliga.

“Siempre que hay posibilidades uno se aferra a ellas, pero lo cierto es que dejamos pasar muchas posibilidades. La salvación la podríamos haber encontrado mucho antes, pero la dejamos pasar”, añadió el técnico, quien aseguró que hubo “muchos errores” que hicieron tambalear al equipo y “somos responsables absolutos de la situación en la que estamos”.

Uno vez enumerados los errores que se cometieron en la cancha, se le preguntó a Osella cuáles fueron sus propias equivocaciones y el técnico aseguró: “Planteamos el partido como hacemos cada partido. Eso pareció inclinar la balanza de la culpabilidad hacia otro costado, pero el DT se corrigió y sostuvo: “No quiero decir que tenemos poquito, sino que hacemos lo que podemos con nuestras armas. La amargura que tengo es que las toma de decisiones del primer tiempo fue errónea y cuando son equivocadas se pagan”.

Sobre el cierre del torneo y eso que se le viene al equipo de jugar con la guillotina del descenso sobre su cuello, Osella sostuvo: “El que no esté preparado para esta circunstancia se tiene que alejar. Vamos a llegar a un partido con enojo de la gente, con mucho nervio y sabiendo claramente lo que nos puede pasar”.

La historia dirá que el Pirata dejó escapar una más de las tantas que la temporada le dio para depender de sus fuerzas, pero lo cierto es que cuando se tiene poco, se juega mal y se entrega igual.

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