Belgrano: el desenlace inevitable que ratifica Ledesma
Retrospectiva. “Chichín” sigue pensando que la quiebra era la única salida posible. La situación del club, sin ingresos, era insostenible.
"La quiebra es lo mejor que le podía pasar al club". La frase, publicada en la edición de La Voz del Interior del 19 de septiembre de 2001, le pertenece a Gregorio Raúl Ledesma, el último presidente que tuvo Belgrano. Hoy, nueve años después, "Chichín" lo ratifica. "En ese momento, era la única salida. Estaba todo vendido: los derechos de televisación, la publicidad, los jugadores. Las recaudaciones eran embargadas y al club no ingresaba un centavo. A los últimos sueldos los pagó (Daniel) Comba. Me tuve que comer ese garrón", le dijo ayer a MundoD.
Ledesma había asumido unos meses antes su segunda presidencia. Asegura que la deuda creció abruptamente durante su ausencia, sobre todo entre 1998 y 2001. Ahora, acusa: "No entiendo cómo los síndicos (el contador Badra y el abogado Barberá, quienes luego integrarían el órgano fiduciario de administración) permitieron que el club se endeudara de esa forma durante la convocatoria de acreedores".
La quiebra aconteció justo después de un empate sin goles ante Racing en Avellaneda y antes del 1-0 a San Lorenzo en el Chateau que, paradójicamente, dejaría a Belgrano puntero del campeonato. Aunque se adjudica a un pedido del futbolista peruano Eddy Carazas (reclamaba 15 mil pesos), Ledesma asegura que “vino por otras cuentas más grandes”; entre ellas, la de un ex PF al que se le debían 250 mil dólares.
Lo cierto es que nunca se investigó debidamente todo el proceso que llevó a Belgrano al día más triste de su historia.
