Belgrano dejó pasar otra gran oportunidad
El Pirata empató sin goles con Gimnasia de Jujuy y dejó pasar ayer la que puede haber sido su última oportunidad de llegar a la promoción.
Como hace una semana ante Platense, el arco rival se cerró y no hubo caso. El empate en cero se volvió a plasmar en el resultado, esta vez ante Gimnasia de Jujuy y dejó a Belgrano en la cornisa de una nueva temporada en la B Nacional.La tabla y la fría matemática sostienen al Pirata en la ilusión de poder descontar los cinco puntos que lo separan del cuarto lugar, cuando a la competencia le quedan 12 unidades por disputar. Pero la realidad indica que al final de la 34ª fecha el equipo de Jorge Guyón sigue octavo como hace un par de fechas y con menos partidos en la agenda.El esfuerzo de los de corto por torcer una historia propia, que fue escrita por ellos en sus párrafos iniciales en las primeras 16 fechas –cuando sus pésimas actuaciones dejaron al equipo en la 17ª colocación– son la "cruz" que hoy cargan y que les marcó una diferencia indescontable con quienes comandan el torneo y ayer los colocó a un paso de quedarse con las manos vacías.
La gente, ilusionada por la racha de los 12 partidos invictos y por la campaña que encabezó Jorge Guyón en los últimos 18 encuentros, echó al olvido lo que había pasado en aquella porción del certamen en la que las cosas se hicieron de mal a muy mal. Pero ayer se fueron intentando digerir una frustración que no se puede ocultar.
"Son 12 puntos los que quedan; y mientras hay aire, hay vida... así que vamos a seguir dando batalla hasta el final", dijo Juan Carlos Olave a la salida del vestuario y esa es una sensación que en el cuerpo de los más optimistas la chance sigue firme.
Para lograr un pasaje a promoción, el equipo de Alberdi deberá cosechar todo lo que se le ponga en frente y esperar que los cuatro equipos que lo superan en la tabla (Unión 51, con mejor diferencia de gol; San Martín de San Juan, 53; All Boys, 54; y Atlético de Rafaela, 56) dejen unidades en el camino. La empresa no es sencilla, pero mientras los números le den vida, los futbolistas aseguran que la seguirán peleando.
La gente y su lamento
Para la gente, el de ayer fue un trago amargo que no superará con facilidad, porque estaba embalada y con ganas de gritar un gol, pero otra vez se quedó con su garganta seca de alegrías y enrojecida de alentar . Vio a “sus muchachos” desplegar su esfuerzo y su vergüenza, pero también los vio sin ideas para quebrar a un equipo norteño cerrado atrás.
El empate dejó la sensación general en el ambiente de que todo llegó a su fin y que las posibilidades de ascenso se van desmoronando, como la chimenea de la Cervecería Córdoba, con el correr de los minutos (para ser más exactos, de las fechas) hasta quedar por el suelo.
El espíritu del hincha no se quiebra, pero cuando, en medio, la fría calculadora da su sentencia, nada puede hacerse, porque hace rato que el Pirata no depende de sí para cambiar su futuro, y ayer recibió un golpe que puede dejarlo de cara al suelo.
El público se fue del estadio en silencio, sin discusiones de "DT de esquina", esos que encuentran explicaciones a todo lo que pasa. Porque en realidad no hay muchas maneras de superar el momento. Lo cierto es que hoy se lamentan los puntos que estos mismos jugadores dejaron escapar en otros partidos y que la posibilidad de ascenso suena a utopía, aunque lo último que se pierda siempre sea la esperanza.
