Belgrano, con más porotos para enfrentar el futuro
La "B" sigue su objetivo de seguir sumando en la Superliga.
Callado, sin hacer mucha bulla, Belgrano sigue su objetivo de seguir sumando porotos en la Superliga, recursos imprescindibles para caminar seguro en el presente y para tener una buena reserva en el próximo campeonato, seguramente mucho más hostil que éste porque cederá puntos de una anterior gran campaña y quedará con un bajo promedio.
Esa doble lectura le sirve al club de Alberdi para darle un valor supremo a los tres puntos conseguidos ante Chacarita Juniors. Esa dualidad indica que por esa victoria se volvió a meter en zona de Copa Sudamericana y que como animal en vísperas de hibernación, con previsión metió en su cueva una cosecha que le servirá para cuando el año próximo enfrente la casi segura crudeza del invierno.
Esa valoración del triunfo, sobre todo de visitante, inevitablemente también relativiza los modos de conseguirlo. O al menos el análisis colectivo e individual del equipo está condicionado por la importancia del resultado.
Ante un equipo que acumula rasgos de preocupación por un descenso casi seguro, que tiene como bandera a Federico Vismara, excelente jugador pero hasta hace unos pocos meses sumido en el ostracismo más oscuro en Racing de Avellaneda, Belgrano se valió de Lértora para devolver aquel golpe duro como fue el gol de Bouzat, en aquella ingrata noche de Alberdi.
Ese empate de Vélez Sársfield pareció fuera de lugar, una imagen no fue muy distinta a la perfecta definición del volante central al costado izquierdo del arquero Fernández.
Aquello se insertó en un duelo parejo y muy disputado y de mejor nivel técnico; ayer, en medio de un páramo de ideas y creación, igualmente equilibrado, Lértora puso casi la única luz en un partido demasiado oscuro.
La nula relevancia del juego de Chacarita no debe opacar la victoria celeste. En un trámite equilibrado, Belgrano siempre pareció mostrar más seguridad en su postura.
Casi no se registraron situaciones de peligro en su área y volvió a mostrar la solidez de parte de su estructura, siempre edificada a partir de Acosta y Suárez, en sus extremos, y en la ya cotidiana buena gestión de la dupla Godoy-Lema, además del incansable andar de Lértora, el colaborador de todos.
Sin sobrarle nada, como seguramente ocurrirá hasta el final del certamen, Belgrano lo sigue desandando casi al mismo trote que los más embalados. Todavía con algún tropiezo, ha cambiado definitivamente su postura.
En el comienzo de la Superliga un gol en contra era su derrota; a una mala actuación le seguía otra igual. En estos días Belgrano se manifiesta más aguerrido, con otro espíritu. Sus gestos están mucho más cerca del nivel que exige el fútbol argentino, que por culpa de los resultados en las tres últimas temporadas, obliga a mirar con atención tanto el quehacer diario como los interrogantes del futuro.
