Belgrano-Arsenal: les costó salirse del libreto
El juego de los parecidos. El Pirata y los de Sarandí capitalizaron errores ajenos, y no mucho más.
Ricardo Zielinski lo leyó mil veces a Arsenal. Gustavo Alfaro hizo lo mismo con Belgrano. Estudiaron a sus rivales, se aprendieron todo.
Les contaron todos los secretos a sus jugadores, y les dijeron que las apariencias engañaban. Que por más que pusieran poco arriba, que los delanteros fueron símiles “llaneros solitarios” y que destinaran pocos jugadores a la creación, siempre existiría el valor colectivo del orden en todos los climas.
Que siempre que hubieran tres o cuatro pelotas serias en el acto ofensivo, estaría presente la chance del desequilibrio. Que las jugadas con pelotas detenidas serían oro en polvo. Que marcarían el partido.
Al fin y al cabo, ambos entrenadores habían llevado alto tanto a Belgrano como a Arsenal con esa receta. El partido fue así por un rato largo.
Pero también aparecieron determinantes que tuvieron que ver con el juego mismo. Lecturas que se hacen y que pesan. Que sorprenden.
En el momento justo. En el que los vivos aprovechan una confusión y el que aparenta ser menos sorprende y pasa a ganador. El mismo que luego, en el instante que necesita administrar la ventaja, se pone paradójicamente nervioso y termina apurado por ganar.
Belgrano pudo reírse de la justicia, pero no supo ganar. A Arsenal le pasó algo parecido. Tuvo dos de esos jugadores que se venían saliendo del libreto (en medio de tanta mezquindad, Espinoza y Aguirre eran los generosos) las pelotas detenidas que le daba el rival y la tranquilidad que ofrecía su fondo.
Sin embargo, un instante de confusión lo condicionó y lo hizo renegar. Lo puso nervioso frente al arco rival y necesitó de un error para poder convertir.
Al igual que Belgrano, cuando le tocó reclamar sus derechos sobre la victoria, se quedó corto. Por eso el 1-1 en Alberdi.
No aprovechó la ventaja
Y se hace imprescindible analizar el detalle de cada gol para tener el ADN del juego. La circunstancia que rodeó al 1-0 de Belgrano, cómo se fabricó y qué efecto tuvo.
En un partido mezquino, como ya quedó dicho, Arsenal había complicado con la conducción de Espinoza y las subidas de Aguirre (hizo propia la banda izquierda).
Pero el “16” cometió un foul sobre la izquierda, Nervo salió lesionado y nadie lo cubrió, la pelota viajó de Velázquez hacia ese sector y Lollo, solo, cruzó un cabezazo bárbaro.
A los 35 minutos, el partido le dijo a Belgrano que debía hacerlo suyo. Pero la ventaja no tuvo efecto táctico. Ni siquiera en las pelotas paradas.
Braghieri y López, sucesivamente, cabecearon desde posiciones inmejorables y se perdieron el empate. El error de Juan Carlos Olave, a los 18 minutos del complemento, posibilitó el 1-1 y la revancha del “6”.
En una nueva pelota detenida, en la que no había que fallar. Fue la única vez que la visita tuvo resolución. Luego, Olave le ahogó el 2-1 a Céliz y volvió a la normalidad.
Ambos equipos aprovecharon errores ajenos, pero cuando debieron salirse del libreto para forzar la victoria, les costó demasiado.
La ficha del partido
Juan Carlos Olave 6
Gastón Turus (c) 5
Luciano Lollo 6
Lucas Aveldaño 5
Juan Quiroga 5
Martín Zapata 4
Guillermo Farré 4
Esteban González 6
Jorge Velázquez 4
Víctor Aquino 6
Fernando Márquez 5
DT: Ricardo Zielinski
Cristian Campestrini 6
Martín Nervo 6
Lisandro López (c) 6
Diego Braghieri 6
Lucas Kruspzky 5
Mariano González 6
Iván Marcone 5
Gonzalo Espinoza 6
Nicolás Aguirre 7
Milton Céliz 5
Pablo Lugüercio 5
DT: Gustavo Alfaro
