Bauza, Sampaoli y una AFA con viejo perfume
Son tiempos difíciles para el fútbol argentino, que aún espera que su flamante conducción encabezada por Claudio "Chiqui" Tapia confirme las señales de unidad, buenas intenciones y nuevos aires que enarboló cuando armó la lista que, en teoría, representaba a todos los sectores, algo que está lejos de ser así.
Los primeros pasos, con el tema del entrenador del seleccionado nacional y el maltrato que sufrió el hasta hoy entrenador oficial Edgardo Bauza, son indicadores de que todo sigue más o menos igual por la AFA. Hasta ahora, hay mucho de la vieja AFA, aquella llena de intuición y escasa planificación, que Julio Grondona manejaba sin oposición y que ni Luis Segura ni la Comisión Normalizadora pudieron enderezar.
Les toca ahora a estos dirigentes, que poco tienen de nuevos porque varios de ellos son responsables de esta crisis, empezar a tomar decisiones. Y de entrada, fallaron, como mínimo en las formas. Tapia y compañía están en todo su derecho de cambiar seleccionador si la evaluación que realizaron les dio como resultado que el ciclo del "Patón" está agotado y de que hay opciones más válidas para ese cargo.
Pero Bauza, al que le costó horrores lograr que su equipo mostrara un funcionamiento convincente –lo que se tradujo en la tabla que tiene a Argentina en zona de repechaje y en serio riesgo de tener que vivir el Mundial de Rusia 2018 desde lejos–, merecía un trato diferente. Además de la línea futbolística, el DT perdió su habitual serenidad y seriedad con algunas declaraciones poco afortunadas. Ni así ameritaba semejante ninguneo.
Todo indica que el elegido es Jorge Sampaoli, el técnico santafesino del Sevilla que sacó campeón a Chile en la Copa América 2015. Un DT que nunca dirigió en la Primera División argentina y que tendrá un gran desafío por delante, porque apurado por la presión de la clasificación al Mundial debe conseguir la recuperación futbolística y anímica de una selección argentina que desde hace años juega más veces mal que bien, más allá de todos los entrenadores que tuvo y de los subcampeonatos en Brasil 2014, Chile 2015 y Estados Unidos 2016.
Sólo queda esperar que la elección del nuevo técnico haya llegado tras un minucioso estudio de su capacidad. En este contexto, eso es difícil de creer, pero Argentina lo necesita más que nunca para reencontrarse con su historia.

