Bastianini: Todos los días me replanteo si me quedo
El único futbolista argentino que juega en la liga profesional de Japón le contó a Mundo D sus vivencias a un mes del terremoto y del tsunami que devastaron el noreste del país asiático.
"¿Qué hago yo acá?". La pregunta le da vueltas a cada instante, y toma la fuerza de una réplica cada vez que la tierra se empecina en volver a temblar. Pablo Bastianini, único futbolista argentino en la liga profesional de Japón, todavía se conmueve cuando revive el terremoto que el 11 de marzo pasado desbastó al noreste del país asiático.
La tarde en que su edificio “se movió como un papel” –según relata– en Yokohama, a 300 kilómetros de Sendai, el epicentro de la tragedia.
Carla, su esposa, y Bruno, su hijo de cinco meses, ya no lo acompañan. Desde hace un par de semanas están en Buenos Aires, esperando que su destino de trotamundos del fútbol lo lleve a un lugar más calmo para los tres.
"Hoy está todo más tranquilo y la vida es más normal. Hace varios días hubo una réplica muy fuerte y fue otro susto grande, pero la gente sigue adelante con su rutina, y en ese sentido no notás mucho lo que pasó. Ahora está la preocupación por el tema de la central nuclear y las radiaciones, un problema que les está llevando tiempo solucionarlo", contó el delantero, de 28 años, en diálogo telefónico con Mundo D.
De la experiencia que le tocó vivir un mes atrás, Bastianini dijo: “Yo había vuelto de entrenar y en un momento mi esposa me dice ‘se empezó a mover el piso’ y le dije ‘tranquila, no pasa nada’. Pero el movimiento se hizo cada vez más fuerte y en un momento fue incontrolable. El edificio se movía como una hoja de papel y no te podías mantener en pie. Dicen que fue mejor que se moviera, pero estando en un séptimo piso, no entendés nada y te volvés loco. Fueron dos minutos terribles”.
“Al día posterior entrenamos, pero después replantearon las cosas y hubo un parate de cinco días”, comentó con asombro el jugador del Yokohama Marinos, quien al mismo destacó la fortaleza del pueblo japonés.
"Ellos tienen esa mentalidad de no parar y seguir adelante con todo. Al tema de los movimientos sísmicos lo tienen muy asumido; saben convivir con eso y hasta por momentos lo toman con humor. Te dicen '¿te asustaste con el terremoto?' y se ríen, y no lo podés entender; decís '¿qué estoy haciendo acá?'. Tienen una personalidad y una cabeza diferente a la nuestra. Hoy van a laburar como si nada, y no se hacen tanto drama porque confían en lo que les dice su gobierno", agregó.
"El japonés tiene esa mentalidad de que si me caigo tres veces, me levanto cuatro. Es un pueblo que sufrió muchísimas cosas. Después de la Segunda Guerra Mundial, el país quedó devastado y de la nada lo levantaron y lo hicieron una potencia mundial. Además quieren demostrarle al mundo que están bien y que se van a recuperar. A los 10 días del terremoto ya estaban levantando autopistas y carreteras que habían sido afectadas y vos decís 'es una cosa increíble'. Es otro mundo, y muchas cosas la verdad es que no las entendés", precisó.
Un futuro incierto
“La idea mía, en un primer momento, era volverme a Argentina”, reconoce Bastianini. “Al final decidí continuar para no estar mucho tiempo ‘parado’, sin jugar ni entrenar”, se sinceró.
Finalmente planteó un interrogante para su futuro deportivo: "Creo que voy a seguir aquí en Japón hasta junio, como mínimo. Igualmente, todos los días me replanteo si me quedo o me voy; y, bueno, por ahora me quedo". Más allá de la nostalgia, el jugador oriundo de Zárate se deshizo en elogios hacia el país nipón. "Japón es un lugar maravilloso, se vive muy bien y no te falta nada. Pero después de lo que me pasó, estar sin amigos y lejos de la familia se hace un poquito más difícil. Tengo al bebé lejos, y eso me mata. Encima, si estuviera jugando tendría la cabeza más despejada, pero el torneo recién empieza el 23 de abril", señaló.
Bastianini también habló sobre la situación de Japón respecto a la Copa América 2001, que todavía no tiene una definición. "A ellos les encantaría competir con equipos de Sudamérica, ya que ese roce les permitiría mejorar. La idea de la federación era ir con jugadores de la liga local, pero en junio se reprogramarán los partidos suspendidos. Escuché que (Julio) Grondona les iba a pedir a los clubes europeos que cedan a los jugadores japoneses, pero es medio difícil que vayan porque estarán de vacaciones". –Tu mamá Mirtha, desde Buenos Aires, nos comentó que vos le decís que estás bien, pero que ella mucho no te cree. ¿Hay algo de lo que se vaya a enterar por esta entrevista?–Ja, ja... La verdad es que estoy bien, más allá de estar lejos de la familia y extrañar un poco. Si la estuviese pasando mal, lo primero que haría es volverme, pero no me puedo quejar. No me falta nada y el club me ayuda mucho. Quizá extraño mucho a mi señora y a mi hijito, y eso cuesta llevarlo. Pero uno sabe que en esta carrera tiene que dejar de lado muchas cosas y hacer un esfuerzo. Hoy por hoy, es lo que hay.
