Banderazo e incidentes en el Monumental
Un grupo de hinchas provocaron una serie de disturbios en los alrededores del estadio. Luego de la derrota en Córdoba ante Belgrano por 2-0, el plantel que dirige Juan José López llegó a Aeroparque, cambió su lugar de concentración y pasará la noche en Do
Hinchas de River Plate protagonizaron esta noche disturbios e incidentes con las fuerzas policiales, luego del banderazo al estadio Monumental al que habían convocado distintas agrupaciones políticas del club para repudiar la gestión del presidente Daniel Passarella.
Los simpatizantes millonarios, decepcionados por el frágil momento deportivo de la institución, pretendían invadir las instalaciones del estadio, pero fueron repelidos por las fuerzas del orden, que utilizaron carros hidrantes para dispersarlos.
Sin embargo, después de cantar y vociferar contra el titular de la entidad durante más de media hora, buena parte de los 500 hinchas congregados sobre la avenida Figueroa Alcorta decidieron que era el momento de actuar. Y actuaron.
Los simpatizantes, muchos embanderados y otros luciendo la camiseta \'millonaria\', intentaron ingresar al club por una de las puertas laterales.
Cuando estaban a punto de entrar al anillo del estadio, los hinchas fueron detenidos por agentes de la seguridad privada que custodian el club. Simultáneamente, la Policía Federal desplegó los carros hidrantes para dispersar a los fanáticos que se habían congregado frente al acceso de la habitual cabecera que utiliza el público visitante en el estadio Monumental.
Previamente, muchos habían descargado su bronca hacia la prensa apostada en el lugar e inclusive algunos movileros radiales o de TV fueron empujados por algunos simpatizantes exaltados.
"...Que se vayan todos, que no quede ni uno solo..." fue el cántico preferido que enarbolaron los simpatizantes de River, reclamando contra los jugadores que a esa altura de la noche estaban recluídos en la concentración en el Hindú Club de Don Torcuato.
Después de unas ligeras corridas sobre la avenida y el barrio que circunda la cancha, los simpatizantes se dispersaron y la calma fue ganando terreno. Aunque el clima seguía tenso y con riesgo de recrudecer en cualquier momento.
Cambio de rumbo. Luego de la derrota en Córdoba, el plantel que dirige Juan José López llegó a Aeroparque y cambió su lugar de concentración. Tras conocerse que un grupo de hinchas se haría presente en el Monumental, la delegación de River se dirigió a Don Torcuato, donde normalmente se concentra Tigre.
Allí, ya habría llegado el presidente Daniel Passarella, quién se reunirá con integrantes del cuerpo técnico y algunos referentes del plantel.
Carta de un lector
Alberto Ferreyra, nos envió estas líneas, en las que expresa su sentimiento ante la situación que vive el plantel millonario.
Hilo invernal.A River le vaciaron las arcas hombres que, como José María Aguilar, desaparecieron antes del escarmiento. Lo dejaron en descenso directo entrenadores y futbolistas que ya no están, entre otros Diego Simeone, quien aprovechó el talento de Ariel Ortega para ser campeón y cuando se hartó de sus faltas al profesionalismo se lo sacó de encima. Semanas más tarde, se marchó y fue Gabriel Rodríguez el que tuvo que ponerle la cara al hecho inédito de River en el último puesto de un torneo.
Néstor Gorosito y Leonardo Astrada no terminaron al pie de la tabla de posiciones, tampoco torcieron la prevalencia de derrotas.La esperanza del nuevo presidente Daniel Passarella se desvaneció y con ella, el apoyo popular.
Llegó y se fue Angel Cappa, bajo cuya dirección técnica el equipo promedió 1,5. Juan José López tampoco condujo rendimientos como para que el millonario peligrase su permanencia. El arrastre se llevó puesto a JJ y su confusión.Nombres y dolores.
Adalberto Román cometió penal en la final de ida contra Belgrano para seguir en Primera. No empobreció al club, salió a la cancha pese a no haber cobrado en tiempo ni en forma. Por supuesto que está lejos del paraguayo Celso Ayala, qué decir comparado con Roberto Perfumo. Asimismo, pone lo mejor de sí. No merece que unos violentos invadan la cancha, lo empujen y sigan cortando el hilo por lo más delgado.
En el deshilachado River, como en el jardín del Gigante Egoísta, el invierno dura mucho más que tres meses.

