Argentina y una medalla al aguante en Bolivia
Luego de un comienzo complicado, Argentina logró empatar en la altura de La Paz. Ángel Di María, lo mejor.
No hubo condecoración. La Fifa le bajó el pulgar a Evo Morales y el presidente boliviano tuvo que conformarse con visitar a Lionel Messi en el vestuario al término del partido y entregarle un poncho en compensación del homenaje que le había prometido.
El capitán del seleccionado argentino tampoco pudo llevarse de La Paz una de las pocas preseas que le falta cosechar en su exitosa trayectoria. El veterano Sergio Galarza le tapó un mano a mano de forma increíble cuando faltaban 6 minutos para el final del partido, y lo dejó con las ganas de convertirle su primer gol al representativo de Bolivia, el único de Sudamérica que todavía no probó en carne propia sus dotes de goleador.
Esa jugada también marcó un antes y un después para el equipo albiceleste ayer en el estadio Hernando Siles. Allí quedó claro que difícilmente Ronald Raldes se equivocaría tan feo otra vez y que el empate no era mal negocio, teniendo en cuenta todos los condicionantes que igualaron por 90 y pico de minutos a dos equipos que están en extremos bien diferentes de la tabla de posiciones.
El hecho de presentarse ante sus compatriotas, los 3.600 metros sobre el nivel del mar y la urgencia de ganar potenciaron al dueño de casa. "Es aquí y ahora", había dicho el DT Xavier Azkargorta, y sus jugadores entendieron el mensaje.
TranquilosComo lo haría cualquier argentino que recién llega a la altura, el conjunto de Alejandro Sabella decidió tomarse las cosas con tranquilidad. Parado en su campo, con una línea de cinco defensores, se dedicó a aguantar la intensidad y el despliegue de Chumacero y compañía.
Le costó un montón en los minutos iniciales, pero Romero respondió con solvencia en tres pelotas muy complicadas, de esas que "doblan tarde", según la definición que patentó el DT argentino en la conferencia previa al encuentro.
A partir del trabajo de su última línea y con el despliegue de Banega y Mascherano en el medio campo, Argentina trató de llevar el cotejo al ritmo de su conveniencia, confiando en que, arriba, Messi algo iba a inventar y Palacio haría diferencia en espacios amplios.
El gol de Moreno Martins, a los 24 minutos, premió la mejor predisposición ofensiva de Bolivia, y le cambió el escenario a Argentina. Ya no era cuestión de resistir y embocar un pleno de contragolpe, había que idear otros caminos para escalar en la altura.
Ángel Di María, confirmado a último momento porque que venía de una lesión y porque Real Madrid no veía con buenos ojos su inclusión, fue la clave para desbloquear el predominio boliviano.
A diferencia de Messi, quien lució lento y fastidioso, el ex Rosario Central pareció no sentir la falta de oxígeno y a pura velocidad empezó a abrir surcos por la izquierda. Dos veces tuvo la chance de igualar el marcador, en una entrando por el medio y en otra pateando desde lejos. No pudo ser, pero enseñó el camino a sus compañeros.
El empate de Banega, tras una apertura de Messi y un centro de Clemente Rodríguez, le devolvió el alma al cuerpo al elenco visitante y le permitió reorganizar su estrategia sin la necesidad de hacer el desgaste. En el segundo tiempo las cosas ya no serían iguales. Bolivia tuvo la pelota pero no inquietó, y Argentina siguió buscando por Di María.
El final quedó abierto, con la gente de pie en las tribunas sin querer perderse el más mínimo detalle, y pareció ser para Argentina cuando Raldes falló en la entrega hacia atrás y Messi se encontró sólo ante Galarza para intentar una “cucharita”. No hubo triunfo, ni condecoración. Terminó en empate la aventura en La Paz, y Di María se colgó la medalla.