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Argentina y un paseo de despedida

La selección se despidió del país con un 5-0 ante Canadá en el Monumental de Núñez. El viernes viajará rumbo a Sudáfrica. Video.

25 de mayo de 2010 a las 08:27 a. m.
Joaquín Balbis, enviado especial a Buenos Aires
Argentina y un paseo de despedida
Argentina se despidió de la mejor manera ante su gente aunque su rival no opuso demasiada resistencia (Foto: AP).

Los acordes del Himno Nacional calaban el alma mientras Andrés Ciro Martínez le metía pulmones y corazón a su armónica. En las tribunas, una multitud vestida de celeste y blanco acompañaba emocionada e intentaba transmitirles fuerza a ese grupo de jugadores y su entrenador que, pecho inflado, soñaban despiertos a horas de viajar a Sudáfrica, destino donde intentarán darle forma a la ilusión futbolera de un país.Argentina se despidió ayer de su público, que asistió en forma masiva al Monumental para participar de una tarde de fiesta en una ciudad de Buenos Aires que por estas horas es un gigantesco escenario albiceleste palpitando el Bicentenario. Y el adiós no pudo ser mejor: el seleccionado de Diego Maradona afrontó el partido ante Canadá con máxima concentración y el 5-0 final reflejó tanto la seriedad con que jugó Argentina como la debilidad indisimulable de su rival. Entonces, los futbolistas se llevaron un combustible mixto formado por mucho cariño, una catarata de aplausos, algunas ovaciones y un renovado voto de confianza. Los hinchas, que vivieron la jornada sin un desenfreno loco pero con muchos deseos de transmitir apoyo, disfrutaron con el despliegue de Mascherano, las proyecciones de Gutiérrez y Di María, el fútbol de Pastore, los goles de "Maxi" Rodríguez y la entrega de Tevez, quien concentró en su figura todo lo que cualquiera espera de su selección: no guardarse nada, corazón y fútbol. Tarde inolvidableA las 15, cuando uno a uno los muchachos de Maradona fueron ingresando al vestuario local instantes después de bajar del ómnibus que los traía de Ezeiza, Tevez entró al camarín y, cuando salió segundos después, casi en simultáneo se escuchó un suave "papi" que partió de una nena enfundada con una camiseta argentina que llevaba el número "11" y donde va el nombre se podía leer "papi". El abrazo que Florencia le dio a su papá "Carlitos" fue similar al que querría darles a los jugadores cada uno de los argentinos que les desea el bien al seleccionado en este momento. Ese abrazo fue la síntesis de una tarde inolvidable y la primera de una serie de emociones. A las 15.45, cuando Diego y sus muchachos saltaron al campo para el calentamiento previo, una ovación bajó desde los cuatro puntos del estadio. Hacía un rato ya Matías Martin y Gabriel Schultz animaban la fiesta previa, que salpicaban con deseos de éxito que a través de la pantalla gigante ensayaban, entre otros, "Manu" Ginóbili y David Nalbandian, quienes bajaron un mensaje diferente en cuanto a la forma, pero similar en el fondo. Ambos pidieron mucha entrega, aunque el basquetbolista apeló al alerta de que estarán en donde todos quisieran estar, mientras el tenista fue más directo y habló de "poner huevos".Mientras los muchachos calentaban y los famosos deseaban suerte, Maradona acompañó con sus palmas cuando desde los parlantes aturdió el tema que le dedicó Rodrigo. A las 16.20, la orquestada lluvia de papelitos celestes y blancos enmarcó el ingreso de los equipos. Después, fue el tiempo de los himnos. El de Canadá, que cantó la bella cantante lírica Katherine Jenkins tras una breve demora, y el de Argentina, entonado por Ciro. Y llegó el partido. Ése que despertó al público al ritmo de los goles y la entrega de los jugadores, que generó las ovaciones por Tevez y Mascherano, los pedidos por Palermo (correspondido) y Messi (no pudo jugar) y el final feliz. Cuando la gente se iba del estadio y los fuegos artificiales iluminaban Núñez, Fito Páez ya había entonado el "Dale alegría a mi corazón". Que así sea...