Argentina y Brasil, caras opuestas
Local o visitante. La selección argentina se mostró poco predispuesta al contacto con la gente. Todo lo contrario pasó con los brasileños.
Unos son intocables, otros se sacan fotos y firman autógrafos; unos son serios, otros derrochan alegría; unos quieren ganarse un lugar, otros son estrellas; unos son argentinos, los otros son brasileños.
Ese contraste tan marcado se volvió a vivir ayer en la previa al Superclásico de las Américas. Cada selección argentina, ya sea con estrellas o, como ayer, con jugadores del medio local, ignora a los hinchas, como si no lograran entender el sentimiento que genera. Sucedió durante la Copa América y se repitió ahora.
Los brasileños también tenían restricción para hacer declaraciones, pero no tuvieron ningún problema en acceder a un buen gesto, detenerse para una foto o prestarse a una broma para saludar a alguien por teléfono, como hizo Ronaldinho el lunes. La llegada de la delegación argentina ofició como si se tratara de histéricas estrellas de rock, que no querían ser molestadas por un niño que simplemente quería una foto.
Por algo los brasileños son queridos en todo el mundo y el scratch es local en cualquier cancha, mientras la selección argentina, salvó excepciones, acostumbra a ser visitante.
“Córdoba es una ciudad muy linda y que siempre nos recibe bien. Esperemos retribuírselo mañana (por hoy)”, dijo el entrenador Mano Menezes, que al igual que su incipiente estrella, bromeó sobre el hecho de volver a jugar en el Estadio Mario Kempes: “Ya lo dijo Neymar, en Córdoba estamos invictos”.
Pese a que por una cuestión de rivalidad, Brasil fue bien visitante en los dos partidos de Copa América que disputó en nuestra ciudad (2-2 con Paraguay y 4-2 con Ecuador), en el duelo con los ecuatorianos, el público cordobés se rindió ante el espectáculo de lujos que esa noche dieron Neymar, Pato y Ganso y les regaló merecidos aplausos.
Fue un placer similar al que los periodistas sintieron en la tarde de ayer, al observar la práctica que condujo Mano Menezes. Además de ver el funcionamiento del equipo (primero puso una alineación y luego mandó a Paulinho por Mario Fernandes entre los titulares), se pudo observar el repertorio de lujos que tiene Ronaldinho.
El “Gaúcho” dio una clase magistral de cómo patear tiros libres. Neymar no se quedaba atrás, ya que también ejecutaba con acierto, aunque con menos potencia que el del Flamengo. Si Ronaldinho mantiene la efectividad que tuvo ayer, si esta noche hay un tiro libre cerca de la media luna, no será difícil imaginar que Argentina sacará del medio. Poco pudo hacer el arquero Víctor para detener los envíos combados, que describían una curva excelente.
Poco se pudo ver del entrenamiento de Argentina, ya que sólo hubo 10 minutos de acceso, para ver un picado informal. Fue un detalle más de las grandes diferencias entre un equipo local que parece incómodo y un visitante que se siente muy bien en Córdoba.

