Temas del día:

Argentina pasó a semifinales: un grito hermoso que esperó 24 años

¡Argentina ya está entre los mejores cuatro equipos del Mundial! Desde Italia ’90 no se lograba este objetivo. Le ganó a Bélgica y el miércoles, a las 17 en San Pablo, jugará la “semi” contra Holanda. Higuaín fue clave.

06 de julio de 2014 a las 08:24 a. m.
Redacción La Voz
Argentina pasó a semifinales: un grito hermoso que esperó 24 años
La selección, a semis tras 24 años (Foto: AP).

¡Gracias, Brasilia! La hermosa Brasilia fue la ciudad que cortó el maleficio de Argentina. En el Mané Garrincha, pedazo de nombre para un estadio de fútbol, la selección gambeteó a la historia que acumulaba 24 años de frustraciones y se metió entre los cuatro mejores de este apasionante Mundial Brasil 2014. ¡Y qué manera de festejarlo! ¡De gritarlo! ¡De celebrarlo! ¡De sufrirlo!

Acá, donde quizá por la lejanía, por estar lejos del terruño, de los afectos, se disfruta el doble porque se genera un vínculo de identidad con la celeste y blanca. Y allá, en cada rincón de la República Argentina se saltó, se cantó, se abrazó. En cada plaza. En cada lugar emblemático de nuestro extenso territorio, el sentimiento nacionalista ganó las calles. La pasión le ganó a la razón. Entonces no importaba quién tenías al lado. Ibas y lo abrazabas. Es que ese sentimiento tuvo que esperar 24 años. ¡Por fin Argentina volverá a jugar siete partidos en un Mundial! El primer objetivo se logró. Ahora, como dijeron los protagonistas, quieren más. La próxima estación será Holanda, el miércoles en San Pablo. El objetivo máximo es estar el 13, en el Maracaná, para jugar la final.

Nadie dijo que iba a ser fácil

El grito desaforado de Javier Mascherano cuando finalizó el partido demostró lo que se había conseguido. En la zona mixta estaba disfónico. Sus cuerdas vocales no daban más. Como sus músculos, que dejaron todo, como siempre. Para él fue un deshago porque este es su tercer Mundial y sabe muy bien de las otras frustraciones. El abrazo final de los jugadores argentinos lo decía todo también. El revolear las camisetas y cantar como los miles de hinchas que estuvieron ayer en el estadio también reflejaba el sentir de esos 23 futbolistas que representan a 40 millones de argentinos. Habían logrado algo histórico. Algo que no se lograba desde hacía 24 años. Ellos lo pudieron hacer. A los tumbos. Sin convencer. Sufriendo. Gracias a Lionel Messi. Gracias a Sergio Romero. Gracias al palo contra Suiza.

Y ayer fue gracias a Alejandro Sabella por los cambios y gracias a Gonzalo Higuaín porque levantó su nivel además de convertir el gol del triunfo. El tanto que deposita a Argentina entre los mejores cuatro del mundo. Sí. Se corta la mala racha y ese karma que nos perseguía y no nos dejaba pasar más allá de cuartos de final. ¿Por qué no soñar? ¿Por qué no ilusionarse con que se puede levantar la tercera Copa?

Nadie demostró ser superior a Argentina. Y en un Mundial tan parejo y lleno de sorpresas (si no que lo diga Holanda, nuestro próximo rival, que tuvo que ir a penales para eliminar a Costa Rica), levantará el trofeo quien tenga una buena tarde y sus jugadores estén inspirados. Ayer lo estuvo "el Pipita". Argentina lo volvió a disfrutar. Los hinchas en la cancha volvieron a corear su apodo y el goleador recuperó su confianza. Esa que tuvo el entrenador que lo bancó a pesar de su bajo nivel en los cuatro juegos previos.

Sabella logró lo que no pudieron hacer Alfio Basile (1994), Daniel Passarella (1998), Marcelo Bielsa (2002), José Pekerman (2006) y Diego Maradona (2010). Y estos 23 futbolistas que están jugando en Brasil lograron lo que no pudieron Gabriel Batistuta, Fernando Redondo, Diego Simeone, Javier Zanetti, Roberto Ayala, Juan Sebastián Verón, Hernán Crespo, Matías Almeyda, Claudio López, Juan Pablo Sorín, Pablo Aimar, Juan Román Riquelme, Walter Samuel, Carlos Tevez, Gabriel Heinze, Esteban Cambiasso, Javier Saviola y Martín Palermo, entre otros grandes futbolistas que representaron a Argentina desde el Mundial 1994 hasta el de 2010.

En estos 24 años la selección se llenó de frustraciones, suavizadas un poco por dos Copa América (1991 y 1993) y dos medallas de oro en Juegos Olímpicos (2004 y 2008).

Adiós maldición

Como la selección cortó una mala racha en mundiales, también lo hizo Higuaín, elegido como el mejor jugador del partido. "Estoy muy contento, más tranquilo, siempre dije que el gol iba a llegar. Igual me saqué una mufa terrible de encima. Cuando vi entrar la pelota, sentí mucha felicidad", contó "Pipita", quien no ocultaba su alegría por marcar su primer tanto en esta Copa, el quinto en mundiales.

“Hoy tengo palabras de agradecimiento a mis compañeros, que me bancaron en todo momento. Pusimos unos huevos terribles para llegar a las semifinales. Nos merecíamos la clasificación. Era un partido muy importante para poder pasar a semifinales, un logro que no se daba desde hacía mucho tiempo y conseguirlo es una felicidad enorme, pero nos faltan dos partidos para cumplir este sueño”, analizó el goleador.

"Estaba tranquilo a pesar de que no llegaba el gol, trabajé mucho y por suerte me tocó hoy (ayer) en un partido muy importante. Le agradezco al equipo, a los hinchas y a nuestras familias", cerró el héroe en Brasilia. El grito de Mascherano, las lágrimas de Di María (que se perderá el resto del Mundial por un desgarro), la "mufa" eliminada de Higuaín, los cambios de Sabella (y ese desmayo simulado que se viralizó en las redes sociales), los hinchas de acá y de allá, y ese sentimiento que no puede parar.

Crece y crece. Pasó el capítulo cinco, ¡por fin!, y ahora se viene lo mejor.