Argentina derrotó a Chile con una goleada para reconciliarse
Buen debut. Luego de la frustración de la Copa América perdida de local, los dirigidos por Sabella comenzaron el camino rumbo al Mundial de Brasil 2014 con un contundente 4 a 1 sobre el equipo trasandino. El sistema defensivo argentino es un tema a revisa
A la espera de restablecer la comunicación afectiva con la gente, el seleccionado que ahora dirige Alejandro Sabella dio anoche un primer paso ganador rumbo al Mundial de Brasil 2014. Goleó 4-1 a Chile en el estadio Monumental de River Plate y mostró buena parte de su juego. Lo mejor que tiene y lo que todavía le falta conseguir.
De a ratos, como en los tres goles de Gonzalo Higuaín y el único de Lionel Messi, fue un equipo directo y punzante que recorrió el camino más corto y contundente hacia el arco de Claudio Bravo. De a ratos, cuando no tuvo tanto la pelota y se la permitió manejar a los chilenos, exageró las faltas para recuperarla y entregó ventajas defensivas que, con otro rival más picante arriba que el equipo de Claudio Borghi, puede llegar a pagar muy caro.
Messi no funcionó con corriente continua. Es más: hubo ratos de los dos tiempos en los que se aisló del partido como si reservara sus mejores momentos. Pero su aporte volvió a ser esencial. A los 25 minutos de la primera etapa, marcó el segundo gol argentino tras un buen pase en cortada puesto por Higuaín. Y a los 15 minutos de la segunda, devolvió la gentileza y le sirvió al “Pipita” el tercero suyo y el cuarto de la celeste y blanca.
Esos encuentros entre el supercrack del Barcelona y el gran delantero del Real Madrid, bien respaldados por Ángel Di María, acaso hayan sido los mejores momentos de la noche, los más electrizantes. Los que levantaron el grito y la ovación de tribunas frías y distantes. Quedó claro que la comunión entre el público y la selección se rompió tras la eliminación en cuartos de final de la Copa América. También quedó claro que por este camino, el del buen fútbol y el de los encuentros punzantes, será mucho más sencillo volver a establecerla.
Es posible que la actitud de los chilenos, viniendo a jugar sin tapujos ni reservas tal como es norma en los equipos de Claudio Borghi, haya contribuido a una diferencia tan expresiva como inesperada. Pero sería un error quedarse sólo en eso y desvalorizar este buen arranque argentino.
Chile, a priori, era una buena medida de donde estaba parado el equipo en el principio oficial del ciclo de Sabella. El balance ha resultado positivo. Y por mucho más que la victoria que siempre sirve para despejar incógnitas y potenciar convicciones.
A la hora de poner la mira en los defectos, el funcionamiento defensivo estuvo lejos del que seguramente pretende el entrenador. La selección se defendiendo cortando el juego, no recuperando la pelota. Cometió 19 faltas (12 en el primer tiempo). Además, le llegaron demasiado. La espalda de Marcos Rojo fue un espacio que siempre Chile logró ocupar con peligro. Y faltó fortaleza y seguridad en los despejes tanto del arquero Mariano Andújar como de los centrales Nicolás Burdisso y Nicolás Otamendi.
De hecho, el único gol trasandino llegó tras una pelota mal rechazada con los puños por Andújar. Y hubo varias situaciones en la que los dos marcadores centrales terminaron desordenándose y molestándose entre sí, sin poder alejar el peligro.
¿Será Venezuela ese rival capaz de aprovechar esos desajustes del fondo argentino? Cada partido encierra una historia nueva.
Pero no da la impresión de que el martes en Puerto La Cruz, la Vinotinto de César Farías (que ayer perdió 2-0 en Quito ante Ecuador) pueda capitalizarlos. La Argentina de Alejandro Sabella parece en condiciones de lograr otro triunfo tranquilizador. Messi, Higuaín, Di María y compañía llegarán con la fe en alto. Por este 4 a 1 y por esos chispazos de gran fútbol que, de a ratos, encendieron las tribunas e hicieron olvidar que sigue roto el idilio entre el equipo y la gente que quiere volver a creer.

